Estefanía Ponce deja el Ayuntamiento de Pulpí y el PSOE
La concejala almeriense del PSOE en el Ayuntamiento de Pulpí, Estefanía Ponce, es coherente. No está de acuerdo con la abstención dada por su partido a la presidencia de Mariano Rajoy y ha pedido la baja en su partido y deja su acta de edil. Nada que oponer o alegar. Estefanía no se ha escondido en postureos políticos, conciencias y otras zarandajas y ha hecho lo que le ha mandado su conciencia socialista. Estefanía le ha demostrado a muchos cargos del PSOE, dentro y fuera de Almería, lo que es evidente para muchos ciudadanos: Si no estás de acuerdo con lo que hace tu partido y te dedicas a pregonarlo y a criticarlo, lo normal es dejar el cargo que por él conseguiste y la militancia, que es lo que hace nuestra paisana de Pulpí. No es muy normal ver en política acciones como la de Estefanía. Los ejemplos que nos vienen dando algunos nombres socialistas muy reconocidos en el parlamento nacional no se han tomado la dura cuestión política que ha tenido que vivir el PSOE como nuestra paisana. Han hablado de conciencias y de compromisos con la militancia para no obedecer una decisión del partido, pero no han abandonado sus cargos que es lo que se esperaba de su coherencia. Si no estás de acuerdo con las decisiones del partido donde se milita la puerta está abierta para dejarlo.
A Estefanía no se le puso ante la disyuntiva de tener que votar en contra, a favor o abstenerse ante una decisión tomada por su partido, y aun así su conciencia le ha llevado a dejar el cargo de concejala en el Ayuntamiento de Pulpí y la militancia del Partido Socialista. Podríamos alegar que los emolumentos en el cargo de edil en el municipio almeriense no es como para tirar cohetes, mientras que los casi cuatro mil euros mensuales, más pagas extras, más prebendas, más viajes de gorra por todo el mundo, más tarjetas para taxis de un diputado nacional forman una mascletá de las más sonadas en el país. Se entienden las conciencias, y los bolsillos. Salvar las dos cosas no es fácil, lo entiendo. La conciencia en un mes la tenemos olvidada pero el sueldo nos va a aguantar durante cuatro años y es mucho tiempo para estar arrepintiéndonos de nuestro pecado.
A la dimisión de Estefanía Ponce se ha unido por ahora la de Antonio López Olmo de Huércal Overa. Aunque este no se va del partido. ¿Seguirá alguna más?