103 días de tomadura de pelo
103 son exactamente los días transcurridos desde la celebración de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre. Desde entonces, los ciudadanos venimos percibiendo lo que está sucediendo en España como que estamos ante un fenomenal vodevil (comedia teatral de trama basada en enredos) en donde todos y cada uno de los partidos políticos debieran tener algo de que arrepentirse, con exceso de egoísmo y falta de generosidad y altura de miras.
Todo empezó cuando el señor Rajoy, en nombre del partido más votado en esas elecciones, renunció al encargo del Rey de iniciar las gestiones necesarias para una posible investidura. Esta renuncia nunca fue suficientemente explicada y somos muchos los españoles que pensamos que esa decisión fue un error estratégico que ha permitido recoger todo el protagonismo al señor Sánchez, pese a su batacazo histórico en esas elecciones.
Tuvo su continuación en el estrepitoso fracaso de las dos sesiones de investiduras, que vino a mostrar lo que muchos creíamos, que el señor Sánchez engañó al Rey al aceptar ser candidato, pese a tener absolutamente claro de que no disponía de votos suficientes para ser investido.
Ganó tiempo y sobre todo, ganó protagonismo ante su partido y ante los ciudadanos, que, obviamente, no le habían querido como le demostraron en las urnas. Lo paradójico es que ahora pueda ser presidente con solo 90 diputados.
Desde esa fecha, el señor Sánchez, ha sido el principal protagonista de la actividad política en España. Está jugando con C´s, lo que ha obligado al señor Rivera a desdecirse de cuanto había dicho en campaña, comprometiendo con su palabra, y sus escritos, de que él nunca permitiría gobernar a quién no hubiera sido la fuerza más votada, ¿acaso esta es la forma de hacer “nueva política” que en muchas cosas se parece a la vieja?
En esta situación es razonable pensar que también pueda fallar a gran parte de su electorado, no sólo pactando con el PSOE, que sería legítimo, sino aceptando un puesto en un posible Gobierno tripartito con Podemos e incluso, favoreciendo con su abstención un Gobierno claramente de izquierdas con PSOE, Podemos y grupos independentistas, lo que ha venido a llamarse “gobierno a la valenciana”, de cuyos frutos la ciudadanía va tomando buena nota. Visto desde fuera da la impresión de que el señor Rivera, y su partido; está siendo un juguete en manos del señor Sánchez, que también ha cambiado sobre su idea inicial de que, para cualquier negociación, siempre irían de la mano.
El paseo La tomadura de pelo, la culminación del vodevil, ha tenido lugar esta misma semana. La puesta en escena de los señores Sánchez e Iglesias en Madrid, en la Carrera de San Jerónimo, delante del Congreso de los Diputados, ha supuesto una banalización de la política con su comportamiento, ¡¡¡después de 103 días!!! con apretones de manos, cara a la galeria, buscando las mejores perspectivas para las fotos, con regalos incluidos, que hubieran justificado el grito de los que allí estaban con “un que se besen, que se besen”, que ha puesto de manifiesto lo poco que se toman en serio la situación.
El señor Iglesias, incluso, se atreve a renunciar a la vicepresidencia que aún no tiene….En estas condiciones pronosticar lo que pueda suceder de aquí al mes de mayo, es imposible, pero sería deseable que los Partidos, todos, dejaran ya de tomarnos el pelo a los españoles