“Me echaron del centro de salud por pedir atención para mi hijo tras dos horas de espera”, denuncia una madre
El centro sostiene que la queja de la mujer “no refleja la realidad” y respalda la actuación de sus profesionales

Centro de salud de La Puebla de Vícar.
Una mujer ha presentado una queja después de que el pasado domingo fuera “expulsada” del centro de salud de La Puebla de Vícar “solo por pedir atención médica” para su hijo, menor de edad, tras más de dos horas de espera en el servicio de urgencias.
Según mantiene en la reclamación, los profesionales del centro llegaron a llamar a la policía, que se presentó en el lugar cuando la mujer ya había salido por orden de su personal.
“Me dijeron que yo estaba muy mal por pedir que atendieran al niño, que tenía que aprender a esperar, hasta que me echaron y llamaron a la policía, humillándome delante de todo el mundo”, dice la mujer, que no quiere dar su nombre. “Y además, ya en la calle me amenazaron con aplicar el protocolo por atentado a la autoridad”, añade.
La madre tuvo que dejar a su hijo para que fuera atendido, acompañado de un amigo que acudió al centro avisado por ella misma, tras contarle por WhatsApp lo que estaba sucediendo. El adolescente, de 16 años, fue posteriormente reconocido por el médico, pero sin la presencia de su madre, y diagnosticado de un sinus pilonidal, un quiste en el coxis entre las nalgas, para el que se le recetó amoxicilina e ibuprofeno.
La mujer afirma que reconoce y acepta la autoridad del personal médico, pero sostiene que esa autoridad debe implicar un respeto mutuo, que a su entender no faltó por su parte.
“Puede ser que levantara la voz por los nervios de la situación, y de hecho pedí perdón al médico y a las enfermeras si había sido así, pero en ningún caso les insulté ni les falté el respeto. Solo hice lo que habría hecho cualquier madre por su hijo, pedir que el médico le reconociera porque lo estaba pasando muy mal”, afirma.
Sin dormir toda la noche
“Llegué al centro de salud sobre las 12 del mediodía, después de que mi hijo no pudiera dormir durante toda la noche por un quiste infectado e inflamado que echaba pus y le impedía sentarse. Tras más de dos horas de espera sin valoración clínica ni información, la situación se volvió insostenible; mi hijo continuaba de pie, con mucho dolor y sin poder hacer nada”, explica la mujer.
Pasadas esas dos horas, finalmente fue llamada a consulta. “Una vez dentro, el médico permaneció durante muchos minutos atento a su ordenador, sin mirarnos ni dirigirnos la palabra. Decía que el sistema estaba mal y que no funcionaba. Yo solo le dije entonces que, por favor, mirara al niño. Él me dijo que yo no estaba bien, que le estaba faltando al respeto, que tenía que aprender a esperar y me obligó a marcharme. Llegaron varias personas, me echaron entre todas y llamaron a la policía. Tuve que salir, humillada, temblando, con toda la gente mirando, y dejar al niño dentro para que fuera atendido”.
Finalmente, al día siguiente la madre llevó a su hijo al Hospital de Poniente, donde, según afirma, le atendieron con total corrección, e incluso "de forma maravillosa", destaca, como siempre le ha sucedido hasta ahora en la sanidad almeriense, y le comunicaron que el menor debía ser intervenido quirúrgicamente, algo que finalmente se ha producido este martes.
El centro respalda a sus profesionales
Responsables del centro de salud han manifestado a este periódico que “la información trasladada” respecto a esta queja “no refleja de manera fiel el funcionamiento real de la atención prestada”, si bien precisan que no pueden detallar exactamente lo sucedido. “El centro sanitario desea aclarar que todas las quejas presentadas por los usuarios son tramitadas conforme a los procedimientos oficiales establecidos, garantizando en todo momento la confidencialidad de los datos personales y clínicos, tal y como exige la normativa vigente en materia de protección de datos. Precisamente por este deber legal de confidencialidad, no es posible entrar a detallar públicamente información asistencial concreta ni circunstancias individuales del caso”, señala en una nota.
“La asistencia sanitaria en urgencias se organiza mediante sistemas de clasificación clínica que priorizan a los pacientes en función de su estado de salud, siguiendo protocolos objetivos y ampliamente implantados en el sistema sanitario público”, continúa la nota, que asimismo quiere manifestar “su respaldo a la actuación de sus profesionales, quienes desempeñan su labor con criterios estrictamente clínicos y bajo principios de profesionalidad, respeto y vocación de servicio, incluso en situaciones de elevada presión asistencial”.
Los responsables sanitarios coinciden con la mujer que presentó la queja en la necesidad de que el respeto sea una norma por parte de todos. “Igualmente, se recuerda la importancia de mantener en todo momento un clima de respeto mutuo dentro de los centros sanitarios, condición imprescindible para garantizar una atención adecuada y segura tanto para los pacientes como para los propios profesionales”.
El centro lamenta “cualquier percepción negativa que se haya podido generar, pero rechaza aquellas afirmaciones que no se ajustan a la realidad de lo sucedido”, aunque no especifica cuáles son esas afirmaciones ni expone exactamente cuál es su versión de lo ocurrido.
Concluye señalando que “la reclamación será analizada en profundidad y respondida a través de los canales oficiales, donde se valorarán todos los elementos con las debidas garantías”.