Mucho “lirili” pero poco “lerele”
Pocos terrenos son más favorables para la expansión emocional de un buen progre que el de los planes directores, los informes DAFOS o cualquier otra metodología capaz de sistematizar la nada. Y sin negar la validez o el interés de todos estos estudios sobre las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de proyectos o iniciativas concretas, creo que convendrán conmigo es que todas estas tormentas de ideas no valen ni un pimiento si luego no hay intención de llevarlas a la práctica. Así que mucho lirili, pero poco lerele. De ese modo, la gran paradoja de todos estos grandes planes globales de futuro es que quienes los propugnan son los mismos que, por su manifiesta incapacidad a la hora de pasar de las palabras a los hechos, se han cargado todo el crédito social de estos métodos. Ahora mismo, cada vez que un cargo del PSOE invoca la conveniencia de uno de estos planes en rueda de prensa, hay muchos periodistas que tienen que contener la risa floja. Y es que, además de eso, carecen de la vista y del “tempo” necesarios para presentar las cosas. Por ejemplo, pocos días después de que hayan aparecido informaciones (hay que apuntar el tanto a Iván Gómez, de Diario de Almería) detallando de manera incontestable el nuevo agravio que la Junta mantiene con Almería en materia turística -somos la única gran ciudad de Andalucía que carece de Plan Andaluz de Turismo- han salido los concejales del Grupo Municipal Socialista de Almería exigiendo al equipo de Gobierno un “Plan de Choque contra la Estacionalidad Turística”. Y no digo yo que eso sea malo. Pero de pedir a los señoritos de la Junta que aprueben el mismo Plan de Turismo que tienen el resto de grandes ciudades andaluzas -y por el que reciben respectivamente muchos millones de la Junta- nada de nada. Y es que el verdadero plan global que necesita Almería no es otro que contar con cargos públicos capaces de anteponer los intereses de nuestra ciudad a las necesidades de su partido.