Sánchez rompió el tabú
Loado sea el Señor porque solo faltan cuatro días para que vayamos a las urnas del 20-D y dos para que finiquite la campaña electoral. Nunca el voto era tan incierto cuando terminaba la campaña. Pero es que ahora saber quién va a ganar, es decir, quién va a sacar más diputados, tampoco sería saber gran cosa, con los cuasi empates o las diversas posibilidades de pactos.
Muchos creen que la suma de PP y C’s dará la mayoría absoluta y que ambos partidos pactarán para gobernar, lo cual es mucho dar por hecho. ¿Y si a los de Albert Rivera les entra la vergüenza y desisten de esa salida y? ¿Y si los de Albert no aceptan otra cosa que una clara victoria y se desentienden del resultado, abriendo la puerta a un Gobierno PSOE-Podemos con el sello de la inestabilidad y de la sumisión a lo que Albert vaya exigiendo? ¿Y si PSOE más Podemos suman mayoría absoluta? También había quienes dejaban la última apuesta al resultado del último debate ¿Hay un resultado claro que facilite el pronóstico?
Pues la victoria del socialista ha sido rotunda y aceptada por todo el mundo, a excepción de la derecha política y mediática más recalcitrante. Lo lógico sería que esa victoria sumara muchos votos al partido de Sánchez. Millones de españoles quedaron satisfechos porque Sánchez rompiera de una vez la cuasi impunidad del presidente tras los escándalos de su partido y de Bárcenas. El candidato socialista ha roto ese extraño tabú que durante tantos meses protegió a Rajoy. Pero ahora tenemos que ver los efectos de todo esto en las urnas del domingo. Sin duda, el debate podría ahora mover a votar al PSOE a muchos dubitativos, ensanchado algo ya en los últimos meses, al compás del movimiento a la moderación de Podemos en aspectos básicos de su programa o del que llevaron a las elecciones europeas de mayo del año pasado. Muchos se preguntarán si tiene ahora sentido cambiar PSOE por Podemos si cada vez se han ido pareciendo más. Lo que está claro es que habrá muchos indecisos hasta el último minuto.