La Voz de Almeria

Opinión

El reto que deja la ofrenda floral a la Virgen del Mar si queremos que siga creciendo

La patrona de Almería congrega cada vez a más fieles y colectivos y eso supone una necesaria reorganización

Un momento de la ofrenda floral a la Virgen del Mar

Un momento de la ofrenda floral a la Virgen del MarJuanjo Leal

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La ofrenda floral de este 2026 ha sido un éxito en los términos que importan en un acto así: han acudido miles de personas a felicitar a la Virgen del Mar en el día de su festividad litúrgica. Y no solo durante el acto de la ofrenda en sí, sino a lo largo de todo el día. La Virgen del Mar cada vez atrae más (y no es una novedad, más de 500 años después...).

Pero ese éxito plantea una enorme reto para la Hermandad de la Virgen del Mar de cara a los próximos años. No es fácil ordenar y coordinar un acto de estas características, con la llegada de centenares de asociaciones, organizaciones y colectivos tan distintos entre sí que quieren su momento junto a la patrona de Almería. Pero todo pasa por mirar el reloj: comenzando como actualmente a las 11 horas de la mañana, por corto que sea, el acto más importante del día de la patrona de Almería se alarga más allá de las 14 horas. En agosto, dato muy a tener en cuenta.

Pero no solo crecen el número de colectivos que van a la ofrenda floral, sino que cada vez se multiplican más las actuaciones ante la imagen, va más gente, se desordena más el protocolo establecido con mimo por parte de la hermandad... En definitiva, el acto está creciendo y es necesario meterle mano. 

Y el problema no es la duración (algo más de tres horas; ojalá que creciera hasta el punto de durar 4, 5 o 6 horas), sino por acabar más allá de las 14 horas en pleno mes de agosto, teniendo en la calle a miles de personas esperando su turno. 

Adelantar el horario es una posible solución. Es verdad que a las 9.30 horas hay una misa tradicionalmente cantada por el Coro de la Hermandad de la Virgen del Rocío de Almería. Pero no hay nada escrito en piedra al respecto y, teniendo en cuenta las altas temperaturas que suelen acompañar a un día como el de la Virgen del Mar (salvo la maravillosa y fresca excepción de este 2026), empezar lo antes posible sería lógico y razonable. Primero, para acabar antes. Segundo, para dar pie a que crezca más la ventana de posibilidades de acudir ante la Virgen del Mar. 

Plantear otro orden podría ser otra solución. O, al menos, ser estrictos con la planificación logística prevista por la hermandad. Que las hermandades empiecen a las 12 y no tengan que llegar antes de esa hora, y que sea ágil como para que no pasen horas esperando al sol. A día de hoy, para poder ser unas de las primeras hermandades, la cola empieza a hacerse dos horas antes. Y en medio entran organizaciones que no han llegado en su momento, colectivos a los que se les ha pasado el turno... El desorden lógico de un complejo día. 

Y mención aparte merecen los fieles de a pie, a los que habría que ubicar en otra franja del día o dejar que entraran de forma constante en el Santuario de la Virgen del Mar al mismo tiempo que autoridades y asociaciones: aunque la ofrenda floral empezaba a las once de la mañana, los primeros fieles no han accedido hasta pasadas las 12 horas, en grupos a los que se les pide premura para seguir dando paso a asociaciones y colectivos. Quizás, hacer compatibles sus entradas sería otra forma de solucionar el tapón que se hacen unos a los otros.

En cualquier caso, nada de esto es una crítica (si acaso, constructiva). No en vano, la noticia es buena: la ofrenda floral no para de crecer. La gente quiere a la Virgen del Mar y quiere tiempo con Ella. Quieren su momento. Su foto. Su actuación. Regalarle a la patrona de Almería lo que consideran mejor.

Quizás se podría limitar también las actuaciones realizadas o, al menos, tenerlas bajo control: la tuna cantó hasta tres canciones ante la patrona, algunas asociaciones folklóricas actuaron fuera del Santuario de la Virgen del Mar y también dentro... Pero es que nada de eso es malo. Solo es síntoma de que crece la ofrenda floral como acto principal del día de la festividad litúrgica de la Virgen del Mar.

Pero el reto está ahí: hay que gestionar ese crecimiento para evitar morir de éxito, cansando a los fieles que participan en uno de los días más bonitos de la Iglesia en Almería. Evitar el calor, las largas horas de espera y los 'atascos' son los tres pilares de este reto que tiene la Hermandad de la Virgen del Mar por delante, que también crece sin parar. 

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