El SAS enferma (2/2)
“Unos y otros se sienten robados y estafados después de muchos años de sacrificio y estudio”
(Continúa de la
edición de ayer)
Difícilmente se puede dispensar salud desde la propia enfermedad. Por lo tanto todo ésto tiene unas graves consecuencias al implicar también un “riesgo para los usuarios”. La población está siendo atendida por profesionales con inseguridad laboral, estresados y sobrecargados laboralmente. Que han experimentado un retroceso importante de sus derechos laborales. Indignados por las reducciones de salario y su evidente empobrecimiento social y económico. Otros, engañados por la reducción de su jornada laboral y de sus salarios, pero no proporcionalmente de su carga laboral; que además se sienten robados por la injusta e irracional reducción de sus complementos. Unos y otros se sienten robados y estafados después muchos años de sacrificio y estudio. Circunstancias poco propicias para que estos profesionales puedan ocuparse plenamente de la salud de su población.
Un mal inveterado del SAS, es la falta de profesionalidad de sus cargos directivos y sobre todo intermedios. La gran mayoría de estos cargos, cuando son nombrados carecen de la formación mínima necesaria en gestión sanitaria y dirección de equipos. Generalmente son elegidos tras un viciado proceso de selección, a pesar de que los “jerarcas de la empresa” saben de su manifiesto desconocimiento. Ésto sólo puede entenderse desde la seguridad de que no van a dirigir nada, ni a nadie. Más aún, sospecho que posiblemente se prefieran cargos intermedios legos, más susceptibles a manejos y tejemanejes. Autoconscientes de sus limitaciones serán sumisos devotos de la casta y “deo gracias” por el puesto que ocupan. En general, los gestores de nuestro SAS carecen de autoridad y liderazgo ético. Su credibilidad flaquea por su cualificación personal y la forma en que acceden a sus cargos. Y si alguna vez tuvieron alguna la pierden por falta de coherencia en su gestión, contradiciendo los dos ejes esenciales de nuestro Sistema Público de Salud, que son los intereses de los trabajadores y de los ciudadanos.
La gestión de nuestros directivos está muy lejos de una “dirección por valores”, cada vez más necesaria. Lejos de lo deseable, nuestros directivos están inmersos en una trasnochada “dirección por objetivos”, centrada en criterios de eficiencia puramente economicistas. Si bien en algunas cifras, nuestra empresa puede haber mejorado en “costos y eficacia”, difícilmente puede haber mejorado en “eficiencia real”. Es imposible que una gestión sea auténticamente eficiente cuando engañando a los trabajadores se les somete a un sobreesfuerzo, se les tima y no siempre remunera. Se les agrede en su salud física y psíquica, hasta enfermarlos; mostrando una falta de justicia, sensibilidad y respeto hacia los trabajadores que les desilusiona y desmotiva. Evidentemente, no puede haber eficiencia en una gestión reñida con la ética.
Hoy más que nunca se hace imprescindible un cambio radical en la gestión del SAS. Necesitamos dirigentes con actitudes y aptitudes para ejercer un liderazgo ético y una gestión más eficiente basada en valores, la única concebible.