La Voz de Almeria

Opinión

El demonio se tienta solo

Existe una tendencia a mi alrededor que consiste en querer amargarme el día de mi cumpleaños

Un baño en la maravillosa Playa del Algarrobico me reconfortó. Un baño en un ambiente natural e idílico.

Un baño en la maravillosa Playa del Algarrobico me reconfortó. Un baño en un ambiente natural e idílico.Getty Images

Beatriz Torres
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Últimamente existe una tendencia a mi alrededor que consiste en querer amargarme el día de mi cumpleaños. Me sucedió el año pasado, entonces Ignatius, de la Conjura de los necios, me consoló y reconfortó. Este año ha sido el mar, el mar que todo lo cura. Un baño en la maravillosa Playa del Algarrobico. Un baño en un ambiente natural e idílico. Ya no me asustaba la temperatura del agua, al contrario, la encontraba deliciosa. Como la naranja que me comí. Después anduve descalza por la orilla, hasta llegar al coche aparcado en el río.

En el chiringuito el Mariano encontré una mesa libre y la comida estaba estupenda, pero lo que más me impresionó fueron las conversaciones de mi entorno. En una hablaban dos mujeres, una le decía a la otra que es mejor que siga Trump porque él solito se está cargando el imperio yanqui; la otra prefería que se muriera. Entonces la primera insistió en que no, no vaya a ser que venga uno listo. Ante esta revelación, la segunda replicó, no, la inteligencia debe servir para hacer el bien, para hacer el mal ya tenemos los tontos. Me resultó muy instructiva esta reflexión.

Luego caminé por el paseo marítimo. Había dos pescadores sentados encima del muro que separa la playa del paseo, acompañados por un gato romano. Me paré a hablar con ellos. El gato se llamaba Ateneo. Uno de ellos hacía cuerda con hilo de plástico para construir un cesto, el otro fumaba y tenía cierto aire intelectual. Me contó una anécdota que le pasó con Paco Ibáñez en una casa de Carboneras. Él llevó pescado al mediodía y le invitaron a quedarse a tomar algo, pidió una cerveza y le dijeron, hombre, tómate lo mismo que nosotros, bebían pastís, a lo que el pescador contestó, no tentemos al demonio, a estas horas, y Paco sentenció a su oído, el demonio se tienta solo.

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