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Opinión

La justicia salva de ser derribadas doce viviendas de ingleses term solutio

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Ya que los políticos no han sido capaces de darle una solución a las viviendas compradas de buena fe por ingleses en la urbanización Los Carasoles de Zurgena, ha tenido que ser el juez las que las salve de su derribo. Algo de honradez con estas familias que adquirieron sus viviendas. La sentencia de la Audiencia Provincial tiene un voto particular que habla de cierta pirueta legal, es de imaginar que por parte de políticos y funcionarios para poder construir en esa zona, considerada como no urbanizable. Entiendo que a veces no es fácil la labor de los jueces. La disyuntiva a tomar era la de hacer justicia con los compradores de buena fe de unas viviendas que ellos entendían y creían legales, o la de derribarlas y meter en la cárcel e inhabilitar a políticos y funcionarios. Entre dos males el menor. La de hacer pagar a unos jubilados ingleses por la compra de una vivienda, como le hizo la Junta a la familia Prior, no parece que sea la mejor de las equidades, claro que dejar libres a unos presuntos chorizos que han buscado y encontrado una triquiñuela tampoco es que lo sea mucho. Total, que o se quería hacer justicia con las víctimas, o se beneficiaba a los presuntos. Si entendemos la justicia como la defensa sobre el mal menor, habrá que entender que la Audiencia de Almería ha tomado la decisión que beneficia a los más justos de la película zurgenera, a los compradores de buena fe. ¿Con los otros nada se puede hacer?  ¿No hay manera de salvar a las víctimas (compradores de buena fe) y de que paguen los de las martingalas, políticos y funcionarios presuntamente corruptos? Es de suponer que la interpretación de las leyes debería dejar alguna ranura por la que no se escaparan los que hicieron del ilegal urbanismo una forma de ganar dinero alegremente en muchos municipios de nuestra provincia. No es de recibo que por el bien de las víctimas se escapen los culpables. Confiemos en la justicia, ya que de los políticos poco o nada se puede esperar a la solución de éste problema. Doce familias ya pueden dormir con cierta tranquilidad. Y es siempre de agradecer que esto sea así. Pero quedan cientos de ellas en la misma situación, cientos hasta pasar de miles. ¿Cuántos años les quedan hasta que alguien les garantice por ley que sus casas no van a sufrir el derribo que sobre ellas pende? Eso, cuántos.


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