Los grandes brujos de la economía
“Asomó la crisis y resultó que los sabios que hacían predicciones no tenían ni idea de lo que pasaba”
Estoy leyendo estos días el exitoso ensayo de Muñoz Molina que lleva por título Todo lo que era sólido (2013), un texto que va ya por su novena edición. Entre los capítulos que he saludado destaco por ahora las páginas relativas a Lehman Brother, (del que sabe algo nuestro ministro de Economía, señor Guindos), a la gran empresa Merrill Lynch y sobre todo al gran gurú Alan Greenspan.
Para un profano en la materia estos señores ejercían de brujos omniscientes y plenipotenciarios. El planeta giraba gracias a las previsiones económicas de estos expertos financieros a quienes obedecían como corderos los políticos de todas las naciones. Asomó la crisis y resultó que estos sabios no tenían ni idea de lo que estaba pasando.Vean cómo lo dice el autor del libro: “Lo que había valido mucho de pronto no valía nada. Y quienes habían parecido que poseían un conocimiento profundo de la realidad que les permitía predicciones con la certidumbre tranquila de los antiguos augures resultaba que no sabían nada, que no habían anticipado el desastre y ahora no sabían cómo remediarlo”. Greenspan lo dijo obviamente en inglés: “ in a state of shocked dusbelief”. Nuestro gurú nacional don Rodrigo Rato también la marró el pobre. Dijo que la economía mundial crecería un 5% y si acaso habría una pequeña desaceleración en Estados Unidos. A Zapatero le culparon de no haber visto la crisis. Ahora vemos que tampoco la vieron las grandes lumbreras bien pagadas de las cuales dependía en no pequeña parte el hundimiento del planeta.
¿Qué hicieron entonces nuestros políticos? Lo que hacen casi siempre. Echarse las culpas mutuamente sin comprender nada como los majos de Goya dándose garrotazos. En esas estábamos cuando vinieron las elecciones generales. Y el PP vio la ocasión pintiparada para centrar en la figura de Zapatero toda la responsabilidad del desastre mundial. Un político gregario y puesto a dedo que apenas sube en las encuestas se alzó con el triunfo electoral más grande de la democracia. La crisis hizo de palanca y las clases medias todavía con el susto por si perdían el estado del bienestar se entregaron ciegamente a la derecha conservadora.