Doble rasero
“Andan PSOE e IU desesperados por encontrar excusas para tomar la calle contra el PP”
Anda alborotado el patio de la izquierda. La cercanía de unas elecciones les ha despertado de su largo letargo y ya se dejan ver por la prensa atizando al PP todo lo que se pueda. Algunos van más allá y ya están buscando la pancarta y la camiseta de indignado, con la que tan cómodos se sienten.
Como dice un amigo, a la izquierda no le pidas gestionar, ahora si se trata de agitación y propaganda son unos maestros, al fin y al cabo inventaron la ‘agitprop’ como estrategia política. Y así andan PSOE e IU, desesperados por encontrar cualquier excusa para tomar la calle contra el PP. Y si no la encuentran, se la inventarán.
La izquierda es así, en primera línea cuando se trata de exigir cuentas a los demás y el silencio más absoluto cuando las tienes que dar tú. Esta misma semana hemos sido testigos con la escenificación de la delegada del Gobierno de la Junta, Sonia Ferrer, de su malestar con el Ayuntamiento con el que, dice, es “difícil trabajar” (sic). A Ferrer no le gusta que se hable de la Plaza Vieja después de casi diez años esperando a que se concluya la obra, ni del materno infantil, ese hospital que debía estar inaugurado en 2011, ni del Plan de Rehabilitación de El Puche, para el que en 2008 el entonces presidente Chaves anunciaba 79 millones.
Tampoco le gusta a la señora delegada que hablemos de los inexistentes centros de salud de Los Molinos o El Puche, ni de la ampliación de la depuradora de El Bobar, pendiente desde 2004, o de los aliviaderos del Paseo Marítimo. Y mucho menos de la rehabilitación del Cable Inglés, del IES de El Toyo, la Escuela de Golf, el Conservatorio de Danza o de la conexión con Sevilla por AVE o de la A 92 con la capital…, podríamos seguir hasta aburrir.
Si quiere salir a la calle, la izquierda tiene suficientes motivos como para acabar con el ‘stock’ de sábanas de El Corte Inglés, pero que mire a la Junta y su historial de agravios hacia Almería. Pues si defender los intereses de la ciudad es ser beligerantes, señora Ferrer sí, lo somos.