La Voz de Almeria

Opinión

Divertimento sobre dimisiones

“Los políticos alemanes prefieren desaparecer antes que ser señalados como corruptos ante la ciudadanía”

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La política alemana me interesa por muchas cosas pero sobre todo por sus dimisiones. Hace poco nos enteramos de que una gran eminencia, con un porvenir enorme, había dimitido ante la simple acusación de haber copiado parte de la tesis doctoral. Otro ministro lo hizo igualmente porque le descubrieron haber sido invitado a comer por un empresario. En total el precio de la comida no pasaba de quinientos euros.


Hoy leemos que el tesorero de la Unión Democrática Cristiana(CDU) Helmut Linssen renuncia a su cargo por ocultar dinero en paraísos fiscales. Lo que más llama la atención es que estos alemanes no esperan  a que se monte el juicio. Se quitan de en medio y asunto concluido. Tampoco suelen decir que tienen la conciencia tranquila y que quieren colaborar con la justicia. Su  respeto a lo que piense la ciudadanía es tan grande que prefieren desaparecer antes que ser señalados como corruptos. En nuestro país  cuando un político es acusado de alguna irregularidad lo primero que hace es acudir a una emisora para manifestar su absoluta tranquilidad de conciencia. Nada dice, sin embargo, sobre la tranquilidad de conciencia democrática que exige el ciudadano. Si además el presunto infractor pertenece a un partido que gobierna entonces  sus correligionarios airean la muletilla de la presunción de inocencia.


Comienza la instrucción que buenamente puede durar siete u ocho años, depende del juez y del personal que tenga su servicio en el juzgado. Cuando ya van así como setecientos tomos del asunto, el juez deberá tener mucho cuidado con lo que lleva entre manos. Un ejército de juristas estudiará con lupa las conclusiones provisionales y cualquier sombra de prevaricación puede terminar con el juez en la cárcel mientras al imputado le vemos haciendo footing en una playa del Caribe. Probablemente no  ocurriría tal cosa con  un robagallinas vulgar  a quien le meten en chirona con menos prosopopeya. Comprendo que tal como está el país y habida cuenta de que los juzgados  andan  atiborrados, se den cosas tan graciosas como las que acabo de apuntar. Pero peor sería la politización de la justicia. El estado de derecho sería entonces un sainete.


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