Sonia Rodríguez no se enteró en dos años de lo que pasaba
Sonia Rodríguez no se enteró en dos años de lo que pasaba
En comparecencia ante la prensa la señora Rodríguez manifestó que no sabía nada de lo que ocurrió durante su etapa de delegada con los cheques cobrados. La pregunta parece evidente: ¿A qué se dedicaba entonces doña Sonia? Durante los dos años que estuvo al frente de la delegación de Medio Ambiente de la famosa cuenta de ingresos de los cazadores se movieron cien mil euros. ¡Cien mil, oiga! Y ella, máxima responsable de esa cuenta ni se enteró. ¡Vivan los políticos! Según ella se siente engañada. Por dios, doña Sonia, los que nos sentimos engañados somos nosotros, los súbditos de ustedes, los políticos que nos han tocado en suerte. Y digo bien, en suerte, pues parecen sacados todos ustedes de alguna tómbola de feria. ¿Se acuerdan de aquellas muñecas tan famosas? No eran las que iban al portal, tampoco es tan importante no recordar cómo se llamaban. Pues eso.
Presuntos chorizos en Medio Ambiente, presuntos tontos en la misma delegación, más de un listillo y cheques a go-gó hasta los casi trescientos mil euros de los cazadores almerienses. ¿En manos de quién estábamos y estamos? Da miedo pensar que estas personas están gestionando nuestros dineros. ¿Gestionando? Diga más bien que se lo están alegremente gastando. Claro que así nos va. Sólo hay que mirar el entorno para darnos cuenta de que si no salen de una caseta de feria lo parece, vaya si lo parece.
La historia de los cheques de Medio Ambiente ha salido a la luz, ¿cuántas otras no estarán en otras delegaciones, ayuntamientos y diputación esperando debajo de las alfombras a que alguien llegue y las lleve al tinte? Dice que la engañaron, pero, ¿ quién? No cree usted que lo lógico es que nos dijera a los ciudadanos que hemos venido pagando sus sueldos políticos, con todas las letras a ser posible, el nombre o los nombres de las personas que según usted le han engañado, le han llevado al huerto y le han dejado con una imagen poco agradable ante el personal. Y no me salga con el recurrente de que tampoco lo conoce o les conoce. Su antecesor en el cargo, Clemente García, alegaba que le habían falsificado la firma en los cheques para el cobro de 180 mil euros en pequeñas cantidades. ¡180 mil euros! Supongo que a usted le ha debido ocurrir algo parecido con los cien mil, ¿o no?