Sesión parlamentaria (2)
Sesión parlamentaria (2)
Yo no he tenido un velero en mi vida ni pienso tenerlo, pero como no cuesta nada soñar, me gustaría aprovechar esta calma de las olas y meditar despacio en alta mar sobre algunas cosas que dejé en el tintero en la nota anterior.. Si ustedes recuerdan, Rajoy se refirió muchas veces a la presunción de inocencia. A nadie en efecto se le puede culpar sin pruebas, por eso el Presidente no admitió ningún tipo de culpabilidad y en vez de amilanarse sacó pecho delante de los suyos a quienes el pesebre les hacía aplaudir como escopetas como si aquello fuera la Verbena de la Paloma.
Generalmente nos acordamos de la presunción de inocencia cuando atañe directamente a nosotros, no así cuando se refiere a otros. Así, los populares no tuvieron tanta delicadeza moral con José Blanco , con Mas en Cataluña o con Griñán en Andalucía. Rosa Díez le recordó a Rajoy que era él quien tenía la obligación de dar explicaciones en el Parlamento, no al revés.
De ahí el disgusto de UPy D por el silencio del gallego. “ Habíamos esperado a que nos contestara las veinte preguntas, pero ni una palabra”. A Mariano Rajoy le interesaba mucho salir limpio frente a los papeles de Barcenas. De ahí que les quitara importancia: “un reglón escrito al vuelo en un papel arrugado” El resto eran “ mentiras, manipulaciones e insidias maliciosas”.
Como ahora aparecen altos jueces con militancia en el partido, el Presidente se ocupó de dejar claro que el Gobierno no ha tratado de influir en la investigación de Ruz, aunque no hay que olvidar que el PP como tal fue alejado de la causa porque buscaba más el archivo más que la culpabilidad de Bárcenas.
La prensa de d erechas no ha estado tampoco imparcial.. Un periódico con nombre tan kantiano como “La Razón” juntó el apellido de Rubalcaba con el Barcenas, recordando asimismo al ABC, que habló de los que levantan a España y de los que la hunden, destacando en la misma línea destructora al secretario general del PSOE y al preso Barcenas.
Que se dejen de cuentos, Bárcenas es un producto corrompido y maloliente del Partido Popular.