La Voz de Almeria

Opinión

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Los jubilados británicos que un día decidieron venirse a Almería a pasar bajo nuestro sol los últimos años de su vida, se siente estafados, engañados y condenados a vivir con la espada de la demolición de sus viviendas. Se les llena la boca a nuestros políticos de la necesidad de buscar “nichos” para conseguir nuevos puestos donde colocar a los parados almerienses, pero lo único que hacen y logran es cerrar las puertas de nuestras zonas rurales al turismo de mayores. Los británicos, cansados de la tomadura de pelo que ha supuesto la administración en estas tierras, deciden llevar sus cuitas hasta las instancias europeas. Lo tendrían que haber hecho hace muchos años. Les hemos tomado el pelo, nos hemos quedado con su dinero, les hemos engañado con sus vivienda y cuando llega el momento de la verdad, los que les engañaron se pasean tranquilamente por nuestras calles, los políticos que les dieron permisos están calentitos en casa, y ellos son los que sufren una inseguridad jurídica, un robo a mano armada y a unos inútiles políticos que no han sabido dar una solución a unos problemas que ellos no provocaron. Es indignante cuando hablas con estas personas, comprobar la tomadura de pelo que han sufrido, el expolio que han soportado y la falta de seguridad por la que pasan. No me vengan con historias, señoritos de la Junta. Los únicos que no son culpables son ellos, y van a tener que subir a Europa a ver si encuentra esa solución que ustedes no les han aportado. Luego queremos que venga jubilados a Andalucía y que se asienten entre nosotros. Por dios, si lo que estamos haciendo es cerrarles las puertas. Políticos.


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