Más democracia
Más democracia
Tras varios días de calma, el pasado martes disfruté observando el dibujo realizado por las olas en la costa capitalina, como si, indignadas por la deriva de la actual situación socioeconómica, también las aguas hubiesen querido protestar, al igual que miles de personas hacían lo propio en los alrededores del Congreso de los Diputados.
Personas anónimas que se ven en la obligación moral y con la necesidad vital de reivindicar, pidiendo más democracia e igualdad ante sus representantes democráticamente elegidos, y que no merecen la oleada de carga policial propia de tiempos predemocráticos, infiltrados alborotadores, ni el desprecio, oportunismo o ambigüedad de nadie.
Se nos pide que aguantemos humillaciones laborales y socioeconómicas, con recortes en derechos y libertades, hasta casi tienes que pedir perdón por discrepar y manifestarte porque dañas nuestra imagen exterior, pero ¿no ven la imagen patética de muchísimos de nuestros políticos?
La verdad, las declaraciones del Presidente ante las protestas, no sé si buscan que haya un temporal tal que se lleve por delante nuestro sistema, con movilización de buena parte de los cuarenta y siete millones de españoles y españolas, y se produzcan acciones similares a las de Mayo del 68.
Nuestro sistema hace aguas; se precisa explorar nuevas formas de participación democrática y vías de acción política, cambiar la ley electoral, acabar con las oligarquías de los partidos políticos, sin miedo a más democracia, dejar de tratarnos como monigotes, aparcar las ambigüedades y mirar exclusivamente por y para las personas.
Y es que la ciudadanía tiene la impresión de que les han secuestrado la democracia y que se les utiliza como a un clinex. Por favor, ya está bien de seguir desde Madrid incendiando el País y de poner cotos al mar.