Una luz al final del túnel
Una luz al final del túnel
A nadie se le escapa que vivimos tiempos tan turbulentos como nunca jamás se han sucedido; además, estamos inmersos en una situación de ruptura total con los modelos sociales, económicos y hasta organizativos de tal forma que por éstas, entre otras razones, la actual crisis quedará en los libros de historia como la gran depresión de la era moderna.
No fluye el crédito, cae la demanda, crece el desempleo, se suceden los ajustes y los recortes, y el endeudamiento que pesa como una losa, lastra cualquier resquicio de crecimiento.
Estamos, en efecto, en una espiral que deberá de dejar de enroscarse, aunque cueste creerlo. Hay que tener confianza. Ser realista, poner los medios para salir pero hacerlo desde la autoconfianza. Buscando bases sobre las que asentar el presente y el futuro. Las Cámaras de Comercio como instituciones empresariales además, nos hemos visto abocadas a partir de diciembre de 2010 a una larga travesía en el desierto cuyo coste social y económico ha sido y continúa siendo, enorme. No obstante, los empresarios y responsables camerales a los que nos tocado gestionar esta compleja situación en medio de una crisis generalizada, seguimos apostando por la validez de las Cámaras, convencidos como estamos de su utilidad en la prestación de servicios a las empresas.
Internacionalizacion, Formación e Innovación han sido de forma recurrente el pilar de nuestra cartera de servicios empresariales, constituyendo ámbitos de actuación en los que las Cámaras de Comercio han sido cualificados agentes y promotores en la mejora de la competitividad de las empresas. Y ese triángulo ha de seguir siendo nuestro vector de proyección al presente más inmediato y por supuesto, al futuro, de cara a la continuidad, viabilidad y vigencia de las Cámaras de Comercio en el siglo XXI.
Un gran paso en ese camino se ha dado recientemente, en presencia del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, con la firma del acuerdo entre las Cámaras españolas y las Cámaras alemanas para implantar en nuestro país un sistema de Formación Dual. Un modelo de éxito para la inserción profesional de los más jóvenes al que ya en 2009, desde la Cámara de Comercio de Almería apuntamos en el transcurso de nuestra participación en los ciclos de conferencias de La Voz, así como en otras intervenciones que hemos planteado en las distintas sesiones del Pleno del Consejo Superior en estos años. Si son la educación y la formación, las premisas de la modernización de un país, no es lo es menos la internacionalización de su economía. Más allá de los meros intercambios comerciales, una sólida política de internacionalización mejora notablemente la competitividad y el ritmo de crecimiento del país. Y ahí el compromiso y la experiencia de las Cámaras de Comercio (baste con recordar las inumerables ventajas de dar el salto al exterior a través de programas como el PIPE) como verdaderos agentes de internacionalización se mantiene intacto, al servicio de las empresas.
Recordemos que hay países de nuestro entorno, por ejemplo, el ya citado de Alemania en el que las Cámaras imparten la Formacion Dual a la que antes nos hemos referido, o Italia, en gestionan los registros mercantiles u otros, donde las Cámaras son destinatarias de una parte del presupuesto nacional para las acciones de exportación, por ser parte de los agentes más cercanos a las empresas. Las Cámaras de Comercio, y por ende la de Almería, están comprometidas y al servicio de la economía española y almeriense, en estos difíciles momentos, para apoyar al Gobierno y a las empresas, sobre