Las herencias
Las herencias
Si la hoja de ruta que se está aplicando fuera clara; si las reformas emprendidas fueran la medicina adecuada que necesita este país; si la prima de riesgo española no tocara ya el rascacielos suicida del 29; si loco e incontrolado, el desempleo no siguiera creciendo dejándonos sin esperanza, el Partido Popular no tendría que recurrir para sus excusas a la herencia recibida.
Se supone que el pueblo español le votó en masa en noviembre pasado para que le sacara de la crisis. Todo el rechazo que la política de Rodríguez Zapatero mereciera en su momento ya se puso de manifiesto en el batacazo electoral que sufrió el socialismo. Por lo tanto no hay que vivir como José Mourihno preguntándose todos los días el porqué no ganaba el Real Madrid.
Se habla mucho de la herencia que recibió la derecha en el poder, pero de la que le cayó encima a la izquierda se lo tienen bien calladito.
Los productos tóxicos, los Golman Sachs, los Lehman Brothers ¿de dónde salieron? ¿En qué tenebroso ecosistema se movieron para que el mundo estallara? Vemos ahora quebrar los bancos por la locura de l ladrillo, pero ¿en qué presupuestos de capitalismo salvaje se engendró la llamada burbuja inmobiliaria?
Hay sin embargo en el horizonte un optimismo empresarial capitaneado por el Presidente de Telefónica quien defiende la fortaleza de nuestra economía. ¡Hombre, si usted lo dice! Nadie como las diez y siete empresas españolas más grandes pueden estar contentas después de ver lo que gobierno ha hecho con las relaciones laborales. La respuesta hay que verla hoy en la calle.