Desahucios
Desahucios
Por muchas otras vertientes se deslizan las verdaderas llagas del sistema que nos hemos dado para convivir en paz y libertad, pero esto de los desahucios ya clama al cielo. Háganse ustedes la composición de lugar. Un hombre de 54 años viviendo en una zona pobre y deprimida de Granada. La policía jurídica con permiso del juez trata de abrir a golpe de martillo la puerta de la vivienda.
En el exterior algunos vecinos critican entre empujones el escándalo social cuando menos, de un hombre obligado a abandonar su casa. En la mente de los ciudadanos de buena voluntad permanece la idea de que en este país hay más de un millón de viviendas vacías cuando los bancos no saben qué hacer con ellas. Sí. sí, ya sé que aquí se trata de cumplir la ley pero yo diría más bien que lo que intentan es salvar al capital antes que la vida.
El hecho de que el dueño de la casa haya decidido suicidarse para terminar pronto con el absurdo sociológico, induce a pensar en qué abismo hemos caído.
¿Podrán dormir tranquilos los bancos sean buenos o malos con este último ahorcamiento? Ayer precisamente leíamos en la prensa nacional la noticia de que el Poder Judicial no asume el informe sobre los desahucios. Sin embargo hay sectores dentro de los mismos jueces que denuncian los abusos del sistema de desalojos. Yo no creo que la solución sea el suicidio de los ciudadanos para que los bancos pongan en orden sus balances sobre productos tóxicos.