La oculta fractura
La oculta fractura
En las tertulias televisivas, especialmente las muy de derechas, suele darse un desequilibrio numérico inicial entre los participantes. Lo llamativo es que el moderador, que debería ser la encarnación de la imparcialidad, también toma partido y se une de manera belicosa a la escuadrilla de la derecha. El representante del PSOE suele hacer de “sparring” a la manera de esos boxeadores, ya algo sonados, que suelen entrenar a los aspirantes con el peligro que ello lleva de terminar como Don Quijote bajo la onda de los cabreros. Desde que Rajoy dio un vuelco a su programa electoral y comenzó con los recortes su argumento ha sido siempre el mismo. “El culpable de estas reformas, no queridas por nadie, es Zapatero. Yo soy víctima de la herencia recibida”. Aquí comienza, a mi juicio, la fractura oculta que tiene divididos a los españoles en lo que se refiere a la salida de la crisis. Los socialistas en el poder fueron culpables de muchas cosas. Abusaron del mismo poder. Entraron en corrupción, no vieron la crisis o no quisieron verla a tiempo, pero se sabe que ellos no son el origen del desastre financiero. Los bancos no estaban dirigidos por los sindicatos ni por las Casas del Pueblo. Estoy esperando que llegue el día en que un tertuliano de derechas, antes de caer en el consabido improperio, haga la historia completa del origen y desarrollo de la crisis. Solo así habría un entendimiento y hasta una creativa reconciliación. Pero no. Parece que hay mucha gente interesada en que la fractura siga oculta mientras nos echamos las culpas de nuestras desgracias europeas, porque europeos son quienes nos tienen amarrados a la prima de riesgo ahorrando para pagar intereses. Claro que como la crisis asoma universal, ya han dejado de verla como un fenómeno español, pero aún así, no quieren mentar la fractura oculta, les da mucho rendimiento a la hora de seguir manteniendo la primacía del capital sobre el trabajo.