Por hablar
Por hablar
Probablemente sea un empeño vano por parte de los gabinetes de comunicación, pero convendría delimitar las fronteras entre lo que es una relación saludable con los medios y el corrincheo de pasillos. Más que nada porque no hay que confundir la buena sintonía con los periodistas con el desparrame de confidencias. Y algo de eso parece que hubo en la atribución de la ocurrencia de tener a profesores dando clases gratis en la UAL a su rector, Pedro Molina.
Todo apunta a que algunos profesores asociados, emulando a los fundadores de las Escuelas Pías, plantearon la posibilidad de trabajar gratis en aras del necesario recorte universitario. Sin embargo, al ser el rector la fuente transmisora de semejante muestra de abnegación, todo el mundo pensó que era el propio señor Molina el que sugería dicha posibilidad. Y claro, el hombre ha quedado peor que Simon Legree, el propietario de la plantación donde el Tío Tom (el de la novela, no el del bar zapillero) doblaba el lomo de sol a sol a cambio de nada. Y es que hasta el mismísimo consejero de Educación, Antonio Avila, se ha mostrado a favor de analizar "si es posible trasladar también al resto de universidades" la incorporación de profesores que impartan clases sin sueldo.
Lo cierto es que para la opinión pública almeriense, el responsable intelectual de esta revisitación del estajanovismo docente es el rector Molina, del que no constan episodios de delirio como para creer que el personal quiera ir a dar clases a su universidad a cambio de las privilegiadas vistas de su campus. Y es que algunas cosas más vale no decirlas, que luego pasa lo que pasa.