Si conocemos las listas de los ediles ¿por qué no la de los asesores?
Los concejales tienen que pagar el peaje de la opinión pública, y con ello el que se les pueda criticar, el que les saquemos los colores en papel impreso y hasta que de vez en cuando los mandemos a alguna cárcel de papel. Se tienen que pelear entre ellos por un puesto en la lista, ser el más pelota del jefe-alcalde para llegar en las próximas en las mejores condiciones. Están expuestos a que presuntamente se les pueda acusar de corrupción y ser denunciados ante la justicia. No es el caso de los asesores, estos andan escondidos en los despachos de los concejales o diputados, aconsejando cuando hace falta o trayendo un cafetito cuando se tercie. Pero ahí están y son legión. El Pp tiene trece ediles en la capital, dos de ellos con responsabilidad en diputación, y se han dado dieciocho asesores. Algunos ediles tienen más de uno o de dos. Pero no se les saca a la palestra pública. Se ha conocido estos días que ex edilas como Lola de Haro y Pilar Ortega, ex diputadas como Rosario Soto, se incorporaban a la lista de los asesores de Ramón en distintas áreas municipales. Los quince nombres restantes del Pp, los tres de Vox y C´s, los dos del Psoe y el Podemos, deberían ser conocidos por los que pagan sus sueldos y, como accionistas de la ciudad saber qué condiciones se les ha pedido a cada uno de ellos para estar en el cargo. A los ediles les analizamos, les examinamos y después les votamos, tampoco se trata de votar a los asesores, pero por lo menos saber quiénes son, a qué se dedicaban en sus horas libres y qué van a aportar a la vida pública en beneficio de los ciudadanos, que son los que pagan sus soldadas. No tiene gracia comprobar que el joven y confiado Ramón ha convertido el ayuntamiento en una oficina de colocación para ex cargos del Pp y amigos. Si esa era la confianza que pedía al ciudadano, ya vemos el tiempo que le ha durado, lo justo para conseguir la vara y poner en marcha las puertas giratorias. ¿Cuál es el mal? que todos los partidos tienen ex a los que colar, a veces hasta esposas y esposos, primos y cuñados a los que favorecer con un par de miles de euros al mes, y se pelean y se llevan a los tribunales y ponen el grito en el cielo cuando el confiado de Ramón les quita un asesor. Hablamos de la capital, pero esta es una práctica común en otros ayuntamientos.