La Voz de Almeria

Opinión

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Sabíamos que el lío de Cataluña no iba traer nada bueno, que la situación política, la inseguridad jurídica, el conflicto social y el oscuro horizonte penal y judicial de los golpistas del 1-0, terminarían por pasar factura a las cosas cotidianas, esas que por ser menos mediáticas se comentan menos aunque son muy importantes.

El periódico ‘El Mundo’ publicaba días atrás una noticia en la que bajo el título “por qué los mejores MIR no quieren plaza en Cataluña” comentaban que esa comunidad autónoma ha pasado de ser la segunda más deseada por los médicos recién salidos de la universidad a la sexta, por detrás de Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana o Aragón.

“Lo primero que se supo fue el destino de los 10 primeros, correspondientes a las mejores notas del MIR. Sobre ellos se posaron las miradas de sus universidades, de las academias que les han preparado para el examen y de los principales hospitales de especialidades españoles. Sólo uno de los candidatos, el lucense Miguel Villamarín Melio, número dos, decidió marcharse a Barcelona.

Que los políticos habitualmente se miran más a su pequeño ombligo partidista que a las necesidades de los ciudadanos es una tónica habitual, pero que se alejen completamente de lo que piensan quienes les han votado es un síntoma evidente de que las cosas no funcionan. Si de muestra vale un botón según los datos del CIS postelectoral de Cataluña, que se acaba de conocer, a los catalanes les preocupaban mucho más las políticas relativas al paro, la economía y la sanidad que el autogobierno.  Tampoco la lengua catalana constuía una inquietud: solo el 3,6 por ciento de los encuestados reconocen situarlo en primer o segundo lugar. ¿Qué lectura se puede sacar de esto? Pues ni más ni menos que mientras los políticos van a lo suyo, con las cosas de comer no se debe jugar y ,en definitiva, si sus intereses se sitúan por encima del de sus representados al final serán ellos quienes terminen por echarles.

Y mientras tanto Puigdemont sigue a lo suyo porque no tiene nada que perder. Como alguna vez he comentado, sabe que tarde o temprano irá a la cárcel, como sabe que España es un Estado de derecho y una democracia consolidada donde existe la separación de poderes, pero está ganando tiempo.  ¡Que triste realidad!

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