El acuerdo
El acuerdo
El consejero de Educación, Alvarez de la Chica, dice que todos los responsables que ha ido conociendo durante varias décadas han pedido un gran acuerdo nacional sobre la enseñanza. Por otro lado, el filosofo y escritor Juan Antonio Marina considera que es una “torpeza” que cada partido imponga su modelo educativo cada vez que alcanza el gobierno. O sea que no salimos del oca a oca y tiro porque me toca. Según el autor de ‘Los laberintos de la educación’ debería existir un organismo técnico independiente para el sistema de enseñanza a la manera del Banco de España en materia de dineros, pero se ve que aquí no hay manera. Para empezar gran parte de nuestras élites fueron educadas por la Iglesia católica. Era la respuesta clara a esa dual concepción. de misión e imperio, carácter y destino, razón y fe, que presidió nuestras conquistas en Ultramar. Pero cuando don Quijote recobró el juicio retirándose a morir en su pueblo aprendimos, con el disgusto del Filosofo Rancio y Cia, que la ciencia era importante para conocer el mundo que nos rodea, sobre todo para explotarlo... Desde entonces se está pidiendo un acuerdo que desgraciadamente nunca llega. Pensemos, por vía de ejemplo, en las luchas últimas entre socialistas y conservadores. Han perdido valor las humanidades que, como su nombre indica, miran más por la persona que por las cosas, En contraste se van imponiendo las ciencias económicas y empresariales. Pero no reside aqui la auténtica gravedad del problema. La derecha busca la excelencia como herramienta para hacerse con el mando de la sociedad. Las disposiciones socialistas que buscaban el acceso de la clase obrera a la universidad fueron vilmente denostadas por creerlas refugio de gandules cuando no de disminuidos. Aquí subyace la tácita necesidad de cambiar la educación que cada vez que partido toma la Moncloa. No hay país que tenga más leyes al respecto y ocurre que como cambiamos de gobierno con más celeridad todavía que los reglamentos, no hay tiempo material para contrastar los resultados Los años de bienestar animaron a las clases medias a resacirse de su atraso. Pero. cuando teníamos un par de licenciados por metro cuadrado, resulta que tienen que emigrar.