Ha muerto un Santo de El Ejido
Don Ángel Becerra nació para bendecir la época dorada del Poli Ejido

El padre Ángel Becerra con Paco Góngora ex alcalde de El Ejido.
El fútbol cambia, los estadios se transforman y las costumbres desaparecen, pero hay figuras que resisten al paso del tiempo porque forman parte del alma de un club. En el Poli Ejido, cuando todavía existían los capellanes que compartían vestuario, autobús, alegrías y sufrimientos con los equipos, nadie representó mejor ese papel que don Ángel Becerra. Su fallecimiento deja huérfana una parte de la memoria celeste y se lleva a uno de los rostros más queridos de la historia de la entidad. Propagó su amor celeste al C. D. El Ejido de Vicente Puertas.
Era imposible escribir las páginas doradas del Poli Ejido sin encontrar la silueta amable del sacerdote que bendecía plantillas, acompañaba ascensos y se sentía tan orgulloso de los éxitos del club como cualquier aficionado de la grada. Más que un cura del fútbol fue un hombre del pueblo, un creyente de la vida y un embajador permanente de unos colores que llevó hasta el final con una pasión tan sincera como contagiosa.

No lo dudaba a la hora de posar con las plantillas celestes.
El cura del Poli
Mucho antes de que el fútbol se hiciera moderno y distante, don Ángel Becerra ejercía su ministerio junto a los hombres que defendían el escudo del Poli Ejido. Era el capellán cuando ser capellán significaba acompañar, escuchar y estar presente en cada momento importante. No faltaba a una ofrenda floral ni a una gran cita del calendario.
Con aquella mezcla tan personal de Evangelio y argot futbolístico lograba llegar a todos. Hacía bueno el dicho popular de que "lo que dice el padre Ángel va a misa". Su palabra tenía peso porque nacía de la cercanía. Los futbolistas lo escuchaban y la afición lo respetaba como a uno de los suyos.

Gaby Hidalgo lo tuvo siempre a su lado como capellán de su Poli.
Un corazón celeste
Don Ángel era mucho más de grada que de palco. Se emocionaba con las victorias y sufría con las derrotas porque vivía el Poli Ejido desde dentro. Compartió camino con presidentes históricos como Gaby Hidalgo y con dirigentes que marcaron una época como Félix, Salinas, Godoy, los Barranco o Jesús Fornieles. El fútbol del Poniente no se entendía sin don Ángel.
Además, llevaba el Poli en la sangre. Era tío de Ángel Becerra, uno de los nombres inolvidables del club celeste y autor de aquel gol al Racing de Santander que permitió al equipo de Castro Santos mantenerse en Segunda División. Mientras su sobrino hacía milagros sobre el césped, el sacerdote se encargaba de alimentar la fe de una ciudad que llegó a soñar con la Primera División.
A la prensa deportiva la trataba como a una prolongación de la familia celeste. Siempre tenía tiempo para una conversación, una reflexión o una sonrisa. Hablaba del Poli Ejido como quien habla de su propia casa porque, en realidad, lo era.

Cisco y Ángel Becerra forman parte de la época dorada del Poli Ejido.
Su última bendición
Nunca fue un cura de pedir victorias. Cuando se le preguntaba respondía con una sinceridad rotunda: "Yo rezo por la salud de los futbolistas". Esa frase explica perfectamente quién era y cómo entendía el deporte y la vida.
La última vez que coincidí con don Ángel no fue en El Ejido. Fue en la iglesia de San Sebastián, durante la despedida a Miguel Blanes del Águila. Me dio la comunión y me dejó una de esas miradas cómplices que dicen más que muchas palabras. Creo que me reconoció. Yo, desde luego, reconocí al mismo hombre cercano y afable de siempre.
Con el permiso de Pepe Fernández, cronista mayor de la historia celeste, entrevistar a don Ángel Becerra siempre fue un regalo. En aquellos tiempos en los que el padre Alexis reinaba en el Almería, él defendía una idea sencilla y hermosa: Poli Ejido y Almería eran hermanos.
Hoy se marcha un sacerdote querido, un aficionado irrepetible y un símbolo de una época que ya pertenece al recuerdo. Ha muerto don Ángel Becerra. Ha muerto un santo de El Ejido. Pero mientras alguien siga contando las hazañas del Poli, su bendición seguirá acompañando al club de su alma.