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El último partido de Miguelín, el futbolista que nunca dejó de correr

Fallece a los 83 años Miguel García Cabrero, uno de los nombres más queridos del fútbol almeriense campeón de España con el Banesto

Miguelín deja un legado imborrable como futbolista.

Miguelín deja un legado imborrable como futbolista.Manuel Ibáñez Nieto

Tony Fernández
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La historia del fútbol almeriense pierde a uno de sus hombres más queridos. Miguel García Cabrero, conocido para siempre como Miguelín, ha fallecido a los 83 años dejando tras de sí una vida dedicada al deporte, a la familia y a una manera de entender la amistad que marcó a cuantos compartieron camino con él. Su marcha cierra un capítulo brillante de aquellos futbolistas de los años sesenta y setenta que ayudaron a construir la memoria sentimental del balón en Almería.

Padre de Alma, Miguel y María del Mar, Miguelín afrontó la vida con la misma entereza con la que defendía una camiseta. Los que le trataron hablan de un hombre sencillo, cercano y generoso, capaz de ganarse el respeto en un vestuario, en un centro de trabajo o en cualquier rincón de la ciudad. Ahora, quienes más le quisieron encuentran consuelo pensando que vuelve a reunirse con las leyendas del Almería en el cielo.

La noticia de su fallecimiento ha provocado una profunda tristeza entre compañeros, rivales y amigos. Porque Miguelín fue mucho más que un futbolista. Fue uno de aquellos deportistas que hicieron grande al fútbol almeriense cuando todo era más difícil y los viajes, los sacrificios y la pasión suplían la falta de medios.

Su legado no se mide solo en partidos disputados o temporadas completadas. Se mide en el recuerdo imborrable que deja una generación que encontró en él un referente dentro y fuera del campo.

Miguelín iba mutando por equipos de Almería y clubes de empresa.

Miguelín iba mutando por equipos de Almería y clubes de empresa.Manuel Ibáñez Nieto

Un extremo veloz nacido para competir

Miguel García Cabrero nació en Almería el 21 de noviembre de 1942. Según recoge el historiador del fútbol almeriense Manuel Ibáñez Nieto, comenzó su trayectoria deportiva en 1956, con apenas 14 años, vistiendo la camiseta del CD San Quintín.

Pronto llamó la atención por sus extraordinarias condiciones físicas. Era un extremo de ambas bandas, rápido, valiente, combativo y con una velocidad que hacía daño a cualquier defensa. Su perfil encajaba a la perfección en el fútbol de contraataque de aquellos años y acabó convirtiéndose en un jugador muy apreciado allí donde militó. Con el paso del tiempo supo adaptarse a las necesidades de los equipos y se reconvirtió en defensa lateral, demostrando una inteligencia futbolística que alargó su carrera.

Nunca terminó de colgar las botas y se unió al fútbol veterano del Almería.

Nunca terminó de colgar las botas y se unió al fútbol veterano del Almería.Manuel Ibáñez Nieto

El orgullo de llevar a Almería por toda España

Miguelín perteneció a una generación irrepetible de futbolistas que vivieron el deporte desde la pasión más pura. Eran tiempos de campos de tierra, de desplazamientos interminables y de ilusiones gigantes. Cuando tocaba competir fuera de la provincia, hacerlo en estadios de césped parecía un premio reservado para unos pocos privilegiados.

En uno de sus viajes a Barcelona visitando el Camp Nou.

En uno de sus viajes a Barcelona visitando el Camp Nou.La Voz

Aquellos viajes ayudaron a construir amistades para toda la vida y también a proyectar el nombre de Almería por toda la geografía española. Miguelín fue uno de los grandes embajadores de aquella época en la que representar a la provincia era motivo de orgullo. Hispania, Plus Ultra, Arenas...

Esa misma pasión le acompañó siendo futbolista federado. A través de los campeonatos empresariales, compartiendo vestuario con muchos de aquellos míticos jugadores almerienses que cambiaron las ligas federadas por la competición entre empresas sin perder jamás el espíritu competitivo.

Ya veterano en esos partidos donde se imponía la calidad.

Ya veterano en esos partidos donde se imponía la calidad.Manuel Ibáñez Nieto

Del Banesto campeón a una vida ejemplar

Entre los recuerdos más especiales figura su participación en el legendario equipo de Banesto Almería, una escuadra formada por históricos del fútbol provincial que recorrió España compitiendo al más alto nivel empresarial y que logró proclamarse campeona nacional.

Miguelín haciendo historia con el Banesto en el Campeonato de España.

Miguelín haciendo historia con el Banesto en el Campeonato de España.Manuel Ibáñez Nieto

Aquellas fases finales son todavía hoy parte de la memoria colectiva de quienes las vivieron. Para muchos jugadores, viajar representando a Almería era el mayor premio posible. Para Miguelín, además, suponía seguir disfrutando de aquello que más amaba: el fútbol y la convivencia con los amigos.

Miguelín vestido de blanco con el Hispania que cambió los colores al medirse al Almería.

Miguelín vestido de blanco con el Hispania que cambió los colores al medirse al Almería.Manuel Ibáñez Nieto

Después llegó la vida laboral y una trayectoria igualmente ejemplar hasta su jubilación en Urbaser, la empresa de limpieza de Almería. Allí mantuvo intactos los valores que había mostrado desde joven: trabajo, humildad y compañerismo.

Hoy Almería despide a Miguelín con tristeza, pero también con gratitud. Porque deja un legado deportivo importante, pero sobre todo una herencia humana inmensa. La de un hombre bueno que jamás dejó de correr detrás de un balón, de una amistad o de un sueño. Y porque, al final, hay personas cuya huella permanece mucho después del último partido. Miguelín fue una de ellas.

Miguelín rodeado de familia siempre tan querido y respetado.

Miguelín rodeado de familia siempre tan querido y respetado.La Voz

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