Muere Antonio Martínez, memoria de Mojácar
Regentó el Café Bar Indalo en Plaza Nueva

Antonio Martínez Alonso.
Mojácar dijo adiós el martes a una gran persona, Antonio Martínez Alonso (Cuevas del Almanzora, 1947-Mojácar, 2026), que ha pasado casi toda su vida al frente del Café-Bar-Indalo con el símbolo de Almería, el Indalo, en la puerta. Yerno de aquel gran innovador Francisco Haro, responsable del mítico primer Hotel Indalo de Plaza Nueva. Hotel que contó con teléfono en las habitaciones y por el que pasó todo el mundo. Antonio ha visto pasar la vida desde su atalaya en el centro de Mojácar, un lugar estratégico. “La evolución para bien es brutal. Empezamos a sacudirnos la suciedad, la doble crisis del petróleo y la quiebra del tour operator Court Line, compañía británica. La transformación es bestial. Ahora son mis hijos Francisco y Antonio los que contempla una ciudad más cuidada. El famoso que más me ha llamado la atención por su sencillez y compromiso es sin lugar a dudas Miguel Ríos, sin desmerecer a otros grandes de la cultura…” dijo a modo de resumen en un perfil que escribí para La Voz hace varios años. En la actualidad el negocio familiar sigue y se encargan de la explotación profesionales del sector asentados en la provincia y procedentes del extranjero.
He disfrutado de su calidez y confianza. La Plaza Nueva de la histórica villa mojaquera, génesis del turismo británico en Almería, ha sido y es punto de encuentro y de bienvenida para los turistas y los propios vecinos. Desde que comencé mi periplo profesional, siempre busqué y encontré varias fuentes distintas. Una de las más diferentes ha sido Antonio Martínez, siempre serano y maduro, para confirmar o desmentir historias. Persona convincente y mente serena, sin alzar la voz, desde los tiempos en los que comencé a hacerme periodista, viajando casi a diario a Mojácar para Ideal y RNE en Murcia desde los tiempos del umbral de la democracia como Jacinto Alarcón, coletazos de la dictadura. Trabajó y pronosticó la promoción turística, clave para la construcción de Parador de Turismo en 1966, respaldado por periodistas como Tico Medina o el diplomático “rojo” Rafael Lorente. Mojácar pueblo mantiene su historia y tradición, pero a partir de ahora no será tan afable, ni empática cómo en las tardes y noches en la terraza de Café Bar Indalo. Ha coincidido que estos días se nos ha ido otro visitante como el escritor y periodista Raúl del Pozo, cuyas columnas eran crónicas de la vida.
He organizado entrevistas a conocidos o le he llevado a mis mejores amigos, familiares, incluidos los mediáticos Miguel Ángel Corona, de la UD Almería, o el maestro de periodistas Alfredo Relaño. Sin olvidarme de Estanislao Alberola, el periodista de TVE Valencia que firmaba las piezas de la antigua Agrupación Deportiva Almería de Juan Rojas en 1981 para el mítico Estudio Estadio A Alberola me lo presentó Francisco Martínez Navarro, conocido en el ámbito periodístico como Martín Navarrete, y me hablaba que una avioneta llevaba la cinta de los partidos del Almería al centro de TVE en Valencia y que se encargaba de locutar las piezas. Así que merece plantearse cómo todo en aquellos años frente a la sociedad hiperconectada del momento. Toda esa evolución la ha vivido nuestro Antonio Martínez.