Ángel Alfonso Pérez
Un año sin ti
A la memoria de mi padre, Ángel Alfonso Pérez
Las primeras veces de todo, qué complicado levantar el vuelo y admitir que las tristezas forman parte del camino. Comprender tu partida, dejarte ir y trascender este dolor para amarte con más fuerza.
Gracias Papá por permitirme cuidarte, por ser la luz en mi oscuridad, la palabra amable y la sonrisa eterna. Por dejarme entrar en tu alma grande y entregarme el regalo más maravilloso que un ser humano puede dar: tu despedida.
Gracias Papá por caminar a mi lado, por envolver la tristeza que a veces asoma con tu amor infinito. Por mostrarme la sencillez de la vida y la cara amable del mundo.
Gracias Papá por inspirarme con tu ejemplo y hacer de mí una buena persona; por dejar un trozo de tu inmenso corazón en todo lo que me rodea y encontrarme, a cada paso, con todo lo bueno que sembraste.
Quisiera alcanzar tu sabiduría en esta vida, tu entendimiento con el mundo, seguir disfrutando de la manera que tú lo has hecho siempre, con fe, con gozo, sin dilaciones.
Hoy te rindo homenaje: miro alrededor de todo lo que has ido creando y me maravillo aún. Estoy tan agradecida por haberte tenido, por haberte disfrutado y haber aprendido tanto...
Me enseñaste la Humildad, la Autenticidad y la Generosidad, tus sellos de identidad, unos valores enormes que nos servirán para continuar la senda, siendo el equilibrio de nuestras vidas ahora que ya no estás.
Eternamente tuyos.