Francisco Manuel Martín Rodríguez
“Nosotros le extrañaremos a él pero no dejemos que él nos extrañe"
Piedad Rodríguez, tu sobrina

Marido, padre, abuelo o tío, lo era todo y no sólo eso, era mucho más. Un hombre fuerte de cuerpo y corazón, podía con todo, miraba por los suyos y por los demás. Era generoso y siempre estaba dispuesto, siempre tenía un hueco para aquél que llegara a su casa, ofrecía su mesa, su comida y su compañía... le escuchábamos todos decir “siéntate a la mesa”... tenía palabras para todos, adoraba a sus hijos y a sus nietos, pero daba amor a todo aquél que tenía a su alrededor. Pero lo mejor es que todos los que ahora lo extrañamos, le adorábamos y cada vez que nombremos a “papá, abuelo, cuñao, tío Paco o simplemente Paco” se derramará alguna lágrima porque la gente como él ¡es especial incluso estando en el cielo! Nosotros le extrañaremos a él pero no dejemos que él nos extrañe. Cada vez que miréis al cielo, estaremos con él. Gracias le damos por lo que nos hizo vivir, por cómo fue, vivió y por lo que nos deja aquí. Miraremos hacia el cielo para estar contigo, Paco Martín.