Juan Manuel Gómez Cruz. Un entrañable empresario del comercio tradicional
Una de las grandes peculiaridades de su personalidad era su excepcional calidad humana

Hablar en Almería de mi amigo Juan Manuel Gómez Cruz, es rememorar a uno de los empresarios con más carisma del comercio tradicional de Almería. Uno de esos personajes entrañables a los que todo el mundo conoce, y a su vez conoce a todo el mundo, una seña de identidad de su barrio, de esta ciudad. Su espíritu emprendedor le llevó hace más de 40 años fundar su primer comercio, ‘El Nido de los Retales’, situado en la Plaza de San Pedro, para después crear la tienda de modas ‘Cavanillas’, de la calle Castelar. Pero ahí no acabaron su ansias de trabajar y ofrecer lo mejor a su numerosísima clientela repartida por todo el conjunto provincial. Viendo la buena acogida de su establecimiento de moda para la mujer, decidió cerrar su querida ‘El Nido de los Retales’ para transformarlo en ‘Cavanillas 2’, con tallas especiales y también con moda para la mujer. Su familia, su gran apoyo Para llevar a buen puerto todas estas iniciativas empresariales, contó con el apoyo y el trabajo de su incansable esposa, Ana Manuela Campoy Melendes, sabiendo transmitir esas ganas de trabajar en el mundo empresarial a dos de sus cuatro hijas, Ana y Amalia, Inmaculada y Macarena, quienes también han heredado de su padre la cordialidad y proximidad para con todos. Su familia era su apoyo y su vida, la razón por la que siempre trabajó, la que le daba tantos momentos de alegría en los momentos buenos, y lo respaldaba en los momentos malos que siempre tiene la vida. Mi relación profesional con mi gran amigo Juan Manuel ha sido la misma que con todos los que lo conocíamos. Siempre tenía la palabra adecuada y cariñosa con todos, hasta el punto de ser la persona que más amigos ha acumulado a lo largo de su vida. Esa era una de las grandes peculiaridades de su personalidad, y un rasgo que habla como pocos de la calidad humana de una persona. Cuando acumulas tantos amigos en la vida, es, inevitablemente, porque has sido una buena persona, porque los has sabido cultivar. Palabras y gestos Su rápida ausencia entre nosotros va a dejar una huella imborrable en el comercio tradicional de la ciudad, porque, a pesar de estar jubilado, no ha dejado de visitar todas las mañanas a sus amigos y vecinos, interesándose de la situación profesional y personal que cada uno estaba pasando. Juan Manuel, que tantas épocas buenas y malas había pasado dedicado al comercio, siempre tenía un consejo, una palabra sabia que brindar. Para sus clientas siempre tenía una palabra de cariño, palabra que iba acompañado de la expresión ‘todas sois mis novias’. Ese gesto de proximidad era refrendado por la mujer que durante tantos años han compartido la vida, su esposa Ana Manuela Campoy Melendes. Y es que, al lado de un buen hombre como Juan Manuel, no puede haber otra cosa que una buena mujer como Ana Manuela. Juan Manuel Gómez Cruz, desde donde estás, ten siempre seguro que te llevaremos en nuestro recuerdo.