No habrá un Miguel Cazorla en Madrid

El Congreso sigue con su puro teatro, con 350 actores y un director que se apellida Puigdemont

Desde la izquierda, Juan Carlos Pérez Navas, José Luis Sánchez Teruel y Miguel Cazorla.
Desde la izquierda, Juan Carlos Pérez Navas, José Luis Sánchez Teruel y Miguel Cazorla. Archivo La Voz
Simón Ruiz
22:25 • 28 sept. 2023

Todo indica que, tras fracasar este viernes por la mañana la investidura de Alberto Núñez Feijóo, el Gobierno seguirá estando en funciones. Desde que las elecciones del 23 de julio las urnas arrojaran el resultado democrático que todos conocemos, en el Partido Popular saben que su objetivo de llegar a La Moncloa se quedó solo en el sueño que se apuntaba en algunas encuestas; y la victoria fue tan amarga como la que tuvo Javier Arenas hace unos años en Andalucía.




En el caso contrario, el PSOE confió, y lo logró, en la remontada y Pedro Sánchez, el actual presidente, las tiene todas consigo para seguir al frente del Ejecutivo de la Nación. Eso sí, tendrá que ir cediendo a las reivindicaciones que ya van pregonando los partidos nacionalistas de Cataluña.



Hasta aquí todo correcto. Lo demás, lo que escuchen en la radio, vean en los telediarios o lean en la prensa escrita y digital, es puro teatro. Esta semana y las que vendrán verán a 350 actores en sus escaños en el Congreso siguiendo las consignas que les marcan sus partidos. No habrá, como si hubo en Madrid hace años, un tamayazo. Nadie cambiará su voto. No habrá sorpresas, aunque en política siempre hay lugar para ello. Como cuando en Almería capital el que fuera concejal de Ciudadanos, Miguel Cazorla, dejó con un palmo de narices al PSOE a pocas horas de elegir a alcalde porque su partido, el de Albert Rivera, así se lo ordenó. Ni uno ni otro están ya en política.



A partir de la fallida investidura, que se hará oficial dentro de unas horas en el Congreso de los Diputados, el teatrillo de los políticos cambiará de escenario pero con los mismos actores. Son nada menos que 350, a los que habrá que sumar desde hoy al director de la obra, un tal Carles Puigdemont (Junts) que se fue a vivir a Bruselas y que no quiere ser juzgado en España por la causa del procés catalán. Todo es cuestión de tiempo. Todo es puro teatro.







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