La imagen del enemigo en el cine

La construcción de los villanos es clave para la unidad y estabilidad de una película

Carlos Aguilera
09:00 • 29 may. 2023

La construcción de los villanos es clave para la unidad y estabilidad de una película. Sería un error presentar a un malo que solo sepa ser malo; como ocurre en la primera de “Avatar” (asunto que Cameron ha tratado de corregir en la secuela). Otro ejemplo de malo “poco construido” lo vemos en la última de “Guardianes de la Galaxia”, una conclusión ecologista (y abierta a la trascendencia), en donde se profundiza mucho en el protagonista, pero poco en su rival todopoderoso. En lugar de construir un antagonista plano (maniqueo) es mejor añadirle un lado humano, como sucede en la última película de “Super Mario Bros”, ya que el enemigo de Mario, a parte de sus ideas malignas, también se enamora e incluso tiene la necesidad de expresarlo y cantarlo. 



Un ejemplo más de enemigo en el cine lo descubrimos en la nueva entrega de “Fast & Furious”, una mediocre película con un poderoso arranque ambientado en Roma y un particular villano. El actor de “Aquaman”, Jason Momoa, consigue una interpretación histriónica e interesante que evoca (sin alcanzarlo) al archienemigo de Batman, el Joker. Aunque aparenta caos y descontrol, realmente esconde una gran inteligencia, que pondrá a prueba a Dom Toretto. Aun así, la interpretación de Momoa es un punto excesiva, pues roza lo risible y grotesco, alejándose de la carismática locura del citado Joker.





A veces en el cine el mal aparece como grande y poderoso, como esa persona que grita en una discusión imponiéndose o ese jefe que no escucha porque se siente superior; casi siempre “gritar” es signo de que no sabemos gestionar las circunstancias. San Agustín dice que la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo hinchado parece grande pero no está sano. Algo similar le ocurre al mal y a la forma en la que se encarna tanto en la ficción como en la realidad. Por eso, es bueno recordar cómo el maestro Yoda de “Star Wars”, nos invita a tener “una mente en calma”; como si todos pudiéramos convertirnos en enemigos de nosotros mismos. Ojalá no veamos el cine tan solo como una vía de entretenimiento sino también como un compañero de camino, para descubrir quiénes somos y qué buscamos. 







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