Reivindicación y memoria

“¿Cómo no recordar a todos y cada uno de los valientes para defender las libertades?

Victoria Lafora
07:00 • 21 oct. 2021

Hace diez años que la banda terrorista ETA asumió su derrota. Y, tanto tiempo después, sigue haciendo falta la reivindicación de esa parte de la sociedad vasca que, en lugar de mirar para otro lado y aceptar que el terror se había convertido en el modelo de convivencia, alzó la voz, salió a la calle y gritó a favor de la democracia jugándose la vida.



Muchos de ellos, más de ochocientos, la perdieron. Su memoria ni se borra ni se olvida. Porque, como relata con precisión la novela “Patria”, los familiares de los asesinados hubieron de sufrir, también, el vacío y el silencio de sus vecinos. La soledad en el dolor.



También padecieron la falta de empatía de parte de la jerarquía de la Iglesia vasca, que se puso del lado de los asesinos apoyando un independentismo terrorista que se saltaba a la torera los evangelios y los Diez Mandamientos sin miedo al pecado.



El miedo a salir a la calle, él mirar debajo del coche, el sobresalto ante el ruido de unos pasos a la espalda, la fatal llamada de teléfono. ¿Cómo olvidar?



¿Cómo no recordar a todos y cada uno de los valientes que se afiliaron a los partidos democráticos para defender las libertades y se dejaron la vida en el empeño?. A policías, guardias civiles, militares, sindicalistas o pobres criaturas que se cruzaron con el fuego asesino.



Pues resulta que ahora los jóvenes vascos no saben casi nada de lo que ocurrió, y lo que es todavía peor, no quieren hablar de ello. Porque sigue siendo, diez años después, “un tema delicado”. Los hay que siguen pensando que ETA nació “contra la opresión del pueblo Vasco”.



Tal vez el partido que gobierna en Euskadi, el PNV, al que las palabras de Arnaldo Otegui “comprendiendo” el dolor de las víctimas le parecen insuficientes, debería plantearse su obligación de reivindicar la memoria en las escuelas y explicar a las nuevas generaciones como fue el horror que nunca deberá repetirse.



Bildu está en las instituciones, como reclamaban los demócratas, y sus votos en el Congreso son tan válidos como los de cualquier otro grupo político. Pero el PSOE debería andar con tiento con las euforias ante las declaraciones de Otegui. No sumarse a ninguna operación que pretenda desalojar al PNV de Ajuria Enea para colocar a un socialista, con el apoyo de la formación que respaldó a ETA sin fisuras y que todavía hoy sigue homenajeando a los terroristas que salen de la cárcel.


Como va a resultar difícil de tragar, si es que existe, la pretensión de acelerar el perdón a los asesinos antes del cumplimiento de las penas. Por último: que patético resulta que los dos partidos, que más asesinados tienen en sus filas, no hayan sido capaces de pactar una declaración conjunta sobre el aniversario del fin de ETA.


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