Carlos Pérez Siquier

Fue autodidacta, avanzó en la fotografía con sus fotografías.

Cristóbal Guerrero Martín 07:00 • 19 sept. 2021

El martes día catorce lo despedíamos en Almería, con la misma sencillez y humildad que usó el en su vida. De escasas palabras, pero precisas, de expresión alegre. Nunca le llegué a oír quejas o críticas, vivía con una alegría natural que contagiaba a los demás. 


Decía que el se expresaba mejor con imágenes que con palabras. Era verdad. La luz de Almería, las luces de cada lugar, las formas, los colores, los inmensos colores, el viento, el cielo, el mar, la arena, los rotos volúmenes de La Chanca, las pitas apuntando al cielo, a ese cielo nuestro, de la mar y de la tierra, las personas, los animales. 


Se hizo a sí mismo como fotógrafo. Metió en su cámara a todos los elementos de nuestra tierra, sin dejar ninguno fuera, sin duda, porque el ya los llevaba dentro. Motor del grupo AFAL junto a José María Artero, de aquellas fotos en blanco y negro que se escapaban de la fotografía para darnos además un mensaje. 



Expuestas con sencillez en aquella sala de exposiciones de la antigua Biblioteca Francisco Villaespesa, que era entonces un caserón del Paseo, readaptado a biblioteca y centro de cultura.  


En aquellos años en que un grupo de jóvenes, sin medios pero con una ilusión infinita, soñaban con poder hablar a la gente dando al disparador de su cámara. 



No era fácil entonces poder tener una máquina de fotos de mediana calidad, y menos un laboratorio de revelado. Cuando la comunicación era a través del correo postal, ya los conocían y valoraban en países tan lejanos como Japón. Y su plataforma de lanzamiento era una humilde, alejada, pobre y olvidada provincia del sur de España. Fue autodidacta, avanzó en la fotografía con sus fotografías. Desde allí hasta sus últimos trabajos hay un patrimonio inmenso. 


Su conversación siempre agradable, sus anécdotas infinitas. Exportó Almería y sus esencias por el mundo. Su obra permanecerá como referente en la historia de la fotografía, como un valor inmenso. De sus fotos, de cada una de sus fotos, saltaban emociones y mensajes. Nunca se terminaban de ver. Siempre te decían algo nuevo.  Se nos ha ido un hombre bueno, un gigante de la fotografía, un almeriense universal, un maestro. Nos deja como legado una obra de extraordinario valor. Descanse en paz un gran hombre, un gran fotógrafo, un gran almeriense.


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