Alfonso García sabe que puede contar con el banquillo de la fe
Sus abonados no le fallan y le van a llenar el Mediterráneo

La fe de los abonados se pone a prueba de bomba llegada la primavera.tyle>.apqj{position:a
La Primera División es lo que importa. Ha llegado la hora de defenderla entre todos. Una provincia abierta al turismo internacional la necesita. Una ciudad que tiene tanto que ofrecer se debe beneficiar de esos visitantes futboleros que se gastan los cuartos en la misma medida que los almerienses cuando viajan.
Ir a la Liga Profesional como equipo de Primera es un plus. Ira a Madrid al Santiago Bernabéu o al Calderón no es lo mismo que a Alcorcón y, algo tan importante como es la marca: se dispara.
Ha llegado el momento de defenderla y los primeros que lo están haciendo son esos aficionados de alma. Esos abonados que cada año adelantan su dinero para el Almería se han puesto a compar entradas llenos de ilusión y sin mirar atrás.
Son los abonados (pocos todavía) los que demuestran al presidente que se puede contar con ellos. Alfonso lo sabe y ayer volaron 1.000 entradas para aficionados del mañana: para futuros incondicionales.
Cada año llegada la primavera nos ponemos a hacer cuentas para subir o no bajar (benditas cuentas) y se ha conseguido un bloque, una masa de fieles con los que cuenta la entidad. Alfonso los llama y ellos responden. Unos para llevar a familiares, otros para invitar a los amigos y vecinos y casos tan bonitos como el de algunos entrenadores o madres de futbolistas que invitan a todo el equipo al fútbol.
No son muchos peso muy buenos. Hemos ido creciendo poco a poco pero con una base sólida. Se ha creado el banquillo de la fe del que se puede tirar en los momentos difíciles para llenar el Estadio.
Si queremos ser de Primera hay que contar con los de siempre. Con aquellos que no mirar lo que vale el abono: miran lo que sienten por un club. Miran los colores que llevan en el alma y perdonan, siempre perdonan que otros pasen por 5 euros: todo sea por el Almería. ¡Al Cielo con ellos!