Una explosión de música y pintura

Una explosión de música y pintura

En una explosión de música de Beethoven y de pintura de Andrés García Ibáñez, anoche tuvo lugar una de las veladas más originales que se recuerdan en el panorama cultural almeriense. Se descubrió ‘La fraternidad universal’, el impactante mural en el que 36 personas, integrantes y simpatizantes de EQUO, se desnudan de cuerpo y de alma como símbolo del hermanamiento entre los seres.

La sala 16 del Museo Casa Ibáñez de Olula del Río, llena a rebosar, acogió este singular acto en el que la audición de la Novena Sinfonía envolvió el momento mágico en el que una sábana gris cayó al suelo para dejar al descubierto el lienzo gigante. No en vano, se trata de la obra de arte que más ha dado que hablar en los últimos años, desde que el pasado noviembre LA VOZ publicó en exclusiva la fotografía que ha servido de base al pintor para ejecutarla. “No sé cómo pagaros lo que habéis hecho por mí, aquí tenéis vuestra casa”, expresó un Ibáñez emocionado al final del acto, dirigiéndose a sus ‘modelos’, que vivieron la presentación con gran intensidad.

Previamente, el pintor dirigió la audición de los cuatro últimos movimientos de la Sinfonía y confesó a los asistentes el significado que ésta tiene en su vida y en su obra. “He tardado veinte años en entenderla. Ahora creo que se refiere a la globalidad de la vida de todas las criaturas. Habla del drama del ser humano. Habla del drama de la vida”, apuntó. De ahí que Ibáñez necesitase reflejar su interpretación de esta composición, basada a su vez en el poema ‘Oda a la Alegría’ de Schiller, a partir de cuerpos desnudos. “Porque sólo desnudos podemos mirarnos como iguales”.

Andrés García Ibáñez ha dedicado más de 150 jornadas de trabajo a esta obra colosal, que marca un antes y un después en su carrera de proyección internacional. Así lo indicaba en declaraciones a LA VOZ minutos antes del comienzo del acto: “Después de meses teniéndola delante, hasta yo mismo me he sorprendido al verla colgada. Es una de las obras de la que más orgulloso me siento y yo soy especialmente cruel a la hora de valorar mi producción”.

Schiller, Beethoven, Ibáñez
El escritor Juan José Ceba, presente también en ‘La Oda’, pronunció unas breves palabras durante la velada en las que recreó el contexto en el que Schiller, después Beethoven y ahora Ibáñez quedaron fascinados ante la idea del amor y la fraternidad universales.

El alcalde de Olula, Antonio Martínez Pascual, y el presidente de la Mancomunidad de Municipios del Valle del Almanzora, Antonio Ramón Salas, se dirigieron asimismo al público y le dieron su bienvenida al pueblo y a la comarca.

Una vez destapada la obra, los protagonistas del mural corrieron a fotografiarse frente a ella y junto al artista. Y de ese encuentro volvió a brotar el estribillo del ‘Himno de la Alegría’, evocando aquel posado que ha servido de germen para esta iniciativa.

Ya en los instantes previos a la presentación, el grupo no dudó en tomar el patio del Museo Casa Ibáñez para entonar distintos temas. Todos rodeados de una aureola de felicidad, propia de los que han experimentado una auténtica comunión de paz y amor.

Para despedir a los asistentes y como sorpresa final, Andrés García Ibáñez desveló que ha elaborado una litografía de ‘La fraternidad universal’. Una tirada limitada de cien ejemplares numerados y firmados, que fueron a parar a los amigos de EQUO, así como a los benefactores de la Fundación Museo Casa Ibáñez. Un detalle que permitirá a estos pocos afortunados abrir desde su casa una ventana a la esperanza de un futuro mejor.




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