Ronda ventanal de Almería

Este fin de semana se acaban las fiestas oficialmente y comienza la cuesta de enero

El Cargadero del Mineral o El Cable Inglés.
El Cargadero del Mineral o El Cable Inglés. Fran Silvente

Hoy, 9 de enero, acabo esta primera entrega de Rondas por Almería que me ha permitido pasear con los lectores de LA VOZ que hayan tenido a bien cogerse de mi mano. Espero que hayan disfrutado de estos itinerarios que, por conocidos, no dejan de redescubrirse. Sé que me he dejado en el tintero multitud de tesoros de nuestra capital y provincia y que espero poder rondar juntos en otra ocasión. El objetivo era emocionarnos con nuestro patrimonio, con nuestros olores y sabores en estos tiempos difíciles donde, la mejor enseñanza esta siendo volverse hacia la vida que nos rodea y disfrutar de los detalles cotidianos. Para despedirnos de los tesoros de Almería nada mejor que hacerlo desde su ventanal. Porque aquí sí hay playa. Vivimos en una ciudad con vistas al Mediterráneo, a pesar de que las decisiones urbanísticas no siempre hayan estado a la altura.


Hoy partiremos desde el parque de la Ballena, situado al final de la Rambla frente al mar y pondremos rumbo al Paseo Marítimo Carmen de Burgos.


La Ballena de Gabriel



Este espacio contiene en su centro la figura horizontal de una ballena recubierta de trozos de mármol a modo de mosaico, que se puede abrazar. Fue adoptada por la buena gente cuando perdimos al pequeño Gabriel de manera tan injusta hace casi tres años. Los niños de Almería decidieron dejar de manera espontanea en este parque su homenaje al Pescaito con sus dibujos, juguetes y poemas. Desde entonces ambos están unidos para siempre en este mirador privilegiado.


El Cable Inglés



Tomando rumbo Levante cruzaremos el parque de las Almadrabillas y pasaremos bajo el Cargadero del Mineral o El Cable Inglés. Se trata de un antiguo puente, donde la ingeniería del hierro, tan popular a finales del siglo XIX, hizo su entrada en la ciudad. Su construcción concluyó en 1904, y unía la novedosa estación de ferrocarril, recientemente restaurada, con el puerto. El uso de los nuevos materiales siguió las directrices de la escuela de Gustave Eiffel. Traía directamente hasta los barcos el mineral de hierro de las minas de Alquife en la provincia de Granada. Estuvo en funcionamiento hasta 1973 de manera intermitente. En 1998 fue declarado BIC adquiriendo desde entonces el pasaporte hacia la posteridad, no sin multitud de debates sobre su pertinente futuro. Por fin en 2020 han concluido las primeras obras imprescindibles de consolidación estructural. A lo largo de 2021 se supone que se acometerán las obras de pavimentación del puente, sistemas de iluminación y acceso peatonal, para que por fin podamos pasear por él, amén de las posteriores utilizaciones complementarias. Estamos expectantes.


El monumento a las víctimas del Holocausto Nazi

Encontramos un espacio de recogimiento que homenajea a ciento cuarenta y dos almerienses que murieron en el campo de exterminio de Mauthausen en la barbarie que representó el Holocausto alemán, hace apenas 80 años. Cada una de sus columnas nos recuerdan el sufrimiento que debieron de llevarse a la tumba estas personas de naturaleza superdotada, a juzgar por la fuerza que derrocharon en el último tramo de su no vida transportando piedras en aquel infierno. Imprescindible no olvidar en qué se puede convertir el ser humano.


El Parque de las Almadrabillas

s este un espacio peatonal amplio que permite organizar eventos culturales de toda índole y que abraza elementos tan dispares como los que nos vamos encontrando, recuperándose como área para el transeúnte del siglo XXI. La palabra almadraba es de origen árabe y significa golpeo del atún. Este salazón es un manjar tradicional almeriense.


No muy lejos encontramos el parque de patinaje Ignacio Echevarría, nombrado en honor al patinador español que murió en los atentados de Londres en 2017. Siempre está lleno de los más intrépidos de la ciudad disfrutando sobre ruedas.


Paseo Carmen de Burgos

Entonces empieza el paseo Marítimo, en honor a la gran escritora que Almería dio al mundo. Con su construcción se gana este paseo con el mar como protagonista y que desde finales del siglo XX constituye el gran ventanal de la ciudad. Se funden por tanto en una sola la playa urbana, eliminado aquellos peligrosos espigones de hierro de mi infancia: La playa de San Miguel, con el único bar que recuerdo y que sigue en pie, La Cabaña del Tío Tom, la playa de los Tritones, la de las Conchas o la de la Térmica... El paseo a pie es siempre vigorizante y permite también a los ciclistas su espacio de actividad. Podremos parar a tomar un café en alguna de sus agradables terrazas.



Vista panorámica desde el Paseo Marítimo.
Vista panorámica desde el Paseo Marítimo.Fran Silvente


Después llegaremos a El Palmeral, donde los edificios del desarrollo urbanístico esperpéntico de los años sesenta y setenta acaban a pie de playa, para iniciar otro posterior y que concede más perspectiva, dejando vista la carretera de Cabo de Gata. El auditorio Maestro Padilla nos recuerda con su volumen de ladrillo visto, que nos espera pronto para cuando la vacuna nos proteja y podamos seguir disfrutando de la imprescindible cultura, el sector más azotado por la pandemia.


Desde este punto merece la pena seguir caminando apenas quince minutos más hasta un local muy original, La época de María Castaña, un sitio de cocina fusión de ambiente muy cuidado y abierto a todas las comidas del día. Recomiendo los baos como guiño oriental-almeriense, en homenaje al crisol de cultural en el que debemos de reconocernos como pasado, presente y futuro.


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