“Podría escribir un libro de anécdotas y vivencias solo con músicos famosos”

Entrevista a Carmen K. Salmerón, una de las primeras mujeres periodistas musicales en España

La almeriense Carmen K. Salmerón en un bello retrato obra de Antonio Sánchez Picón.
La almeriense Carmen K. Salmerón en un bello retrato obra de Antonio Sánchez Picón.

La almeriense Carmen K. Salmerón fue una de las primeras mujeres periodistas musicales y la primera crítica de flamenco en España. También fue pionera entre las mujeres guionistas en programas de televisión como 'Entre platos anda el juego', de Telecinco. Mujer polifacética, ejerció como actriz de cámara oculta en 'Todo por la pasta', de Antena 3, y estuvo detrás de la primera portada que el suplemento 'Tentaciones', del periódico El País, dedicó al flamenco a propósito de la publicación de 'Gerundina', disco de Raimundo Amador. Durante un tiempo colaboró en LA VOZ con la sección 'Cantos volando' y, desde hace unos años, está de vuelta en su tierra.


¿Qué hace una crítica de flamenco como usted en una ciudad como Almería?
Volví por amor. Pero la vida tuvo un plan y no pidió permiso. Él falleció de cáncer. Y ahora me encuentro aquí.  Nací en Almería y siempre quise volver. Devolver a Almería la ‘sabiduría’ de mis andanzas restregándome con la vida.  

¿Ocupa el flamenco de Almería el sitio que merece?
Definitivamente no. Aunque Tomatito y Niño Josele están bien reconocidos internacionalmente, Almería sigue siendo un reducto de cantes mineros, taranto, levantica… Como no son cantes de compás, salvo el taranto, que tiene un compás binario y por eso se puede bailar, los otros son cantes libres no sujetos a una métrica, y parece que son cantes menores, según muchos flamencos de Andalucía oriental. Pero nada más lejos de la realidad. Son cantes duros y ásperos como el carácter de los almerienses, y a la vez tremendamente bellos.



Es cierto que la anécdota geográfica facilitó que el flamenco occidental llegara a Madrid, sin duda la mejor plaza del flamenco, a América, etc. A Almería, su situación periferia no la beneficia.

Acabamos de vivir el décimo aniversario de la muerte de Enrique Morente, ¿qué conoce sobre él Carmen K. Salmerón que muy poca gente sabe?
Los morentinos nos hemos abierto en canal contando los momentos vividos junto a él. Siempre me trató con mucho cariño, de pequeña me daba dos reales para que me comprara pipas. Le encantaba la chiquillería. El resto de los flamencos no nos tenían tan en cuenta. Cuando me quedé embarazada, por algo que había pasado en su familia, le dije que si era niña le pondría Estrella. Se ofreció de padrino. La llamaba “mi gitanica guapa”. Mi hija empezó a bailar flamenco con dos años y él le decía: “Tienes que prepararte muy bien, gitanica, que vas a ser mi bailaora”.


Por otro lado, Enrique Morente fue uno de los impulsores, junto a Diego Manrique, para que yo empezara a escribir de flamenco.

Imagino que en sus viajes como periodista cultural viviría experiencias únicas. Cuéntenos alguna anécdota.
Tengo el desván lleno. Cuando entrevisté a Herbie Hancok cogimos tal punto que al acabar la entrevista se puso a tocar el piano por bossa nova jazz y yo a cantar con él temas de Ella Fitzgerald. No me lo creía. Cuando cumplí 24 años, mis compañeros del espacio ‘FM2’, de TVE, y yo estábamos en Los Angeles grabando material para hacer varios programas de música californiana. Hancok me organizó una cena de cumpleaños inolvidable en un restaurante en West Hollywood, donde me presentó a Aaron Spelling y a Roger Moore. Con Frank Zappa también tengo buenas anécdotas, incluso con Prince, que era un ‘estirao’. Podría escribir un libro de anécdotas y vivencias solo con músicos famosos internacionales. Tengo la suerte de haber vivido una época muy bella del periodismo, no como la actual.

¿Cómo se adapta una profesional que vivió la época dorada del periodismo al oficio en tiempos de pandemia?
Malamente (tra, tra). El periodismo está amordazado. Vive uno de sus periodos más funestos.

Si mañana la eligieran asesora del Área de Cultura, ¿qué haría?
Fomentaría los espectáculos al aire libre. Almería está llena de rincones sabrosos que permiten música recogida, grandes espacios al aire libre que propician grandes conciertos de rock. Llevaría los espectáculos a las calles y a los terrados. La naturaleza ha sido muy generosa con la Almería, y gozamos de un clima templado todo el invierno. Eso hay que explotarlo. En cada punto dónde hay patrimonio arqueológico, en lugar de taparlo, lo señalaría con un espectáculo musical o interpretativo.



Organizaría concursos con premios jugosos de engalanamientos con macetas de los barrios y centro de la ciudad, parecido al concurso de patios que hacen en Córdoba, que aporta tanta belleza y turismo. Rescataría las Mayas por el mes de mayo. Arte en la calle a mansalva y, por supuesto, gratis.

¿Qué puede aportar alguien de su perfil al panorama cultural?
Volcar por fin en mi ciudad todo lo aprendido y recogido a lo largo de mi vida, que no ha sido poco.  Con honradez e imaginación se puede estimular enormemente la cultura; no se necesitan cantidades ingentes de dinero.

 

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