Rvfv vuelve a conquistar YouTube desde Pescadería con su ‘Gracias a Diosito’

El vídeo, protagonizado junto a sus amigos en las calles de su barrio, es tendencia en España

Apenas nueve horas ha necesitado el trapero almeriense Rvfv para subir a lo más alto de YouTube. No es algo nuevo para él (sus dos últimos lanzamientos suman más de 25 millones de escuchas, según 'Fleek') pero no deja de sorprender. Sobre todo si se mira a quién en acompaña en el podio: por arriba, los duetos de Rosalía y Travis Scott y el de Anuel AA con Bad Bunny; por debajo, ojo, de nuevo Anuel AA, ahora con Enrique Iglesias, los últimos hits de Lady Gaga, Dellafuente, Danna Paola y la última (y magistral) pieza de 'Pantomima Full'.


Rvfv, nombre de guerra de Rafael Ruiz Amador, vuelve a sumar otro triunfo en su fulgurante carrera (es el quinto español con más reproducciones en streaming en los primeros cuatro meses de 2020) con el videoclip de su nueva canción, 'Gracias a Diosito', estrenado este viernes a las 15 horas. En la medianoche ya rozaba las 200.000 visualizaciones y ocupaba el tercer lugar en la lista de tendencias de la plataforma de vídeos.


Como suele ser habitual en sus vídeos, lo nuevo de Rvfv ("el verdadero príncipe de la nueva ola de artistas urbanos" para 'Mew Magazine', alguien "tocado una vez más con la varita mágica de que con todo lo que trabaje, se convierta en hit") se desarrolla en Pescadería, las calles que le vieron nacer y crecer, y en los que comparte protagonismo con sus amigos del barrio de toda la vida, con quienes ha compartido tropiezos, risas y ambiciones. 


En esta ocasión, Rvfvgolpea más fuerte con un potentísimo clip que envuelve una letra cargada de referencias autobiográficas a sus orígenes  ("Con humildad la calle me representa / crecí sin ná pero a eso no le echo cuenta") y en la que da las gracias por haber alcanzado un lugar de privilegio en la música urbana de nuestro país ("Mucho que luché, mucho es lo que aguantaba / pero mírame, ahora no me falta nada").



"El dinero solo lo quiero porque hace falta para vivir y para comer. Yo soy libre con y sin dinero, que lo gasto con los míos, pero no es mi prioridad", confesaba en una entrevista concedida a LA VOZ en agosto del pasado año


Y así lo canta ahora: "Cuando era pequeño soñaba con ser cantante / y ahora que soy grande le lleno a mamá la cuenta (...) Yo no buscaba la fama pero gracias a ella en la casa no falta de comer".


Bajo la mirada de la Alcazaba, que en algunos planos del vídeo parece abrazar El Patio -esa colmena de viviendas de Pescadería apuntaladas por riesgo de derrumbe desde principios de 2017-, Rvfv sube de tres entre los peldaños del éxito: otro vertiginoso salto para el chico de barrio que nunca ha dejado de ser él mismo (la pasada Navidad visitó a los pequeños ingresados en Torrecárdenas, que lo recibieron como la estrella que es) y que ha conquistado su sueño ("No sé qué pasó, pero ahora estoy bendecío").


Sin salir de su barrio y con su gente de siempre. 


O como él mismo canta: "Gracias a Diosito y a mi vecindario / llegó la promesa, el orgullo del barrio. / Desde pequeñito soñando con lograrlo / ya no soy rastrero, ahora soy empresario".

 

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