“No entiendo el revuelo con el selfi, yo me llevo autorretratando desde los 70”

Carlos de Paz presenta el 15 de octubre, en el CAF, su nuevo libro fotográfico, ‘Todo va bien’

Carlos de Paz, ‘cazado’ en la calle por uno de sus compañeros de Desencuadre (Foto: Albert Engeln).
Carlos de Paz, ‘cazado’ en la calle por uno de sus compañeros de Desencuadre (Foto: Albert Engeln). La Voz
Marta Rodríguez
07:00 • 29 sept. 2019

El próximo martes 15 de octubre Carlos de Paz presenta en el Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) su nuevo libro fotográfico, ‘Todo va bien’, publicado por la Editorial de la Universidad de Almería (UAL) en el marco de la colección Cámara lúcida tras ‘Guiños’ de Carlos Pérez Siquier. Un centenar de instantáneas en las que el creador demuestra ser, como dice Guillermo Busutil, un “virtuoso del absurdo”. Instantáneas que trazan relatos poéticos sobre los que volver. Una cura contra la frivolidad del mundo de la imagen y de la vida.






Su nuevo libro se titula ‘Todo va bien’ y eso parece hasta que uno empieza a pasar sus páginas.
El título hace referencia al ensayo de Albert Camus ‘El Mito de Sísifo’, castigado por los dioses a subir una gran roca hasta la cima de una montaña hasta el final de los días. En cuanto abres el libro, te das cuenta de que quizás no todo esté tan bien, sino todo lo contrario. Es una invitación a la reflexión crítica de nuestra sociedad.

Columpios vacíos, muñecas sucias, cementerios... La obra es en sí una metáfora.
Está llena de simbología y pequeños detalles. Como dice el escritor y periodista Guillermo Busutil, las imágenes son poe­mas visuales a la intemperie y Siquier afirma que no es un libro fotográfico fácil, porque tiene muchas lecturas. Quizás estamos acostumbrados a consumir imágenes, en vez de observarlas con detalle para encontrar lo que hay tras esa superficie.

En el libro dialogan las imágenes. ¿Qué busca?
Tiene que ver con la conexión literaria o poética que caracteriza buena parte de mi trabajo. Una palabra o una frase suelta solo nos muestra una realidad concreta y limitada. Cuando se relacionan unas palabras con otras, es cuando surge el relato, o el poema, y adquieren un nuevo significado, más profundo y evocador. Con la fotografía pasa exactamente lo mismo.




¿Qué opina de la cultura de este país?
España tiene un potencial creativo brutal y no solo en cuestiones artísticas, también en la ciencia. Sin embargo, en muchos aspectos sufrimos un atraso importantísimo que arrastramos desde hace siglos y aunque hemos progresado, la cultura de verdad no interesa. No recuerdo quién dijo: ‘La cultura es cara, apostemos por la incultura’. Y eso es la norma.

¿Cuántas veces hay que observar sus fotos?
Tantas como se quiera. Lo que está claro es que la observación detenida trae sorpresas. En realidad no se trata tanto de entender, sino más bién de disfrutar. Hay mucha ironía, algún que otro sarcasmo y un cierto humor negro.

Practica la fotografía humanista, pero en el libro no aparece un solo ser humano.
(Risas). Aparece uno solo, pero hay que buscarlo bien. ‘Todo va bien’ recoge una selección de fotos de mi archivo digital, que abarca desde el año 2005 hasta la actualidad. Hay mucho de Almería, Madrid, donde nací, pero también de mis viajes a Francia y a otros sitios. En el libro están los temas que me interesan: sombras, escaparates, cementerios, bares, casas vacías, ventanas y puertas tapiadas… En Japón hay una corriente estética, el Wabi-sabi, que tiene en la imperfección y fugacidad de las cosas su canon estético, y este trabajo tiene mucho que ver.

¿Qué es la fotografía?
Un elemento de comunicación. Procuro no quedarme en la cascarilla de una imagen o hacer una foto bonita sin más que es lo que suele pasar hoy en día. Lo comparo con la literatura e igual que escribir la lista de la compra, aunque sea sin faltas de ortografía, no te convierte en escritor, tomar una foto no te hace fotógrafo.

¿Nunca sale a hacer fotos bonitas?
Por motivos profesionales, a lo largo de mi vida he tenido que hacer muchas “fotos bonitas”, pero eso ya me cansa, porque se olvidan las emociones. En general, echo en falta un poco más de profundidad y reflexión. Existe una enorme banalización de la fotografía y seguramente es normal, se puede decir que acabamos de entrar en la era de la imagen y todo está revuelto y confuso.

¿Y cómo se cura esa frivolidad?
Investigando algo de historia de la fotografía y de su lenguaje propio. Cuando ya has aprendido a “fotografiar sin faltas de ortografía” es necesario avanzar, buscar, y cuanto más conoces el medio, mejor te podrás expresar.

¿Cómo es salir a ‘cazar’ fotos?
Nunca salgo a buscar, las fotos salen a mi encuentro cuando me dedico a callejear sin rumbo, sin objetivo, abierto y atento a todo lo que me pueda salir al paso. Me guía el subconsciente en buena medida, ese “azar objetivo” del que hablaban los surrealistas.

¿A Carlos de Paz le gustan los selfis?
No entiendo el revuelo con el selfi, yo me llevo autorretratando desde que empecé a hacer fotos en los 70, porque tuve claro que era la única persona a la que podría inmortilizar a lo largo de toda la vida, pero no como un ejercicio narcisista como se hace hoy, más bien como un autoconocimiento que con el tiempo se ha convertido en el trabajo más difícil y que no finalizará hasta el día en que me vaya.







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