“Llevo diez años ofreciendo la obra de Falces y no he obtenido una respuesta”

Matilde Sánchez, presidenta de la Fundación Manuel Falces

Matilde Sánchez junto al alcalde de Alcudia. (Foto: F. Manuel Falces)
Matilde Sánchez junto al alcalde de Alcudia. (Foto: F. Manuel Falces) La Voz

‘La linterna mágica’ es un proyecto en torno al cine de Almería. ¿En qué consiste?

‘La linterna mágica’ bebe de una colección de fotos de Manuel Falces de los años 70 y 80, de la época en que todavía seguían viniendo rodajes a la provincia de Almería con cierta asiduidad. 


La propuesta se expone en el Salón de Usos Múltiples de un pueblo con menos de 150 habitantes, Alcudia de Monteagud. ¿Por qué?

El alcalde de Alcudia de Monteagud, Blas Martínez, me llamó hace más de un año para decirme que quería exponer a Manuel Falces. Este es un pueblo pequeñito, pero con muchas ganas y que apuesta por la cultura. Y nosotros somos una fundación que también hemos nacido de forma humilde porque somos mis hijos y yo, la familia de Manuel. Me pareció una gran idea exponer en un pueblo que tiene tantas ganas como noso­tros.


El tema es que las exposiciones que teníamos no podían ubicarse en esta sala por el formato de las fotos. Pensando en qué podía ofrecerles y en su cercanía con escenarios ligados al cine como Tabernas, se me ocurrió este proyecto, que les encantó. Se ha hecho expresamente para Alcudia, pero nace con vocación de itinerar por festivales de cine. 


Consta de un libro y una exposición, ¿cómo son exactamente?

El libro consta de unas 90 fotos, de las que se ha seleccionado medio centenar para la muestra. Son instantáneas en las que se ve perfectamente la fotografía de paisaje de Manolo con esas nubes y cielos, esos paisajes vacíos. 


Por otra parte, hay imágenes de rodajes, por ejemplo con Gene Hackman en ‘Marchar o morir’. Tenemos también una pequeña escena de ‘El reportero’ de Antonioni con Maria Schneider, quien venía de todo el boom de ‘El último tango en París’. La historia estaba en que no querían prensa y nosotros las hicimos a escondidas. 


También vemos a especialistas y a figurantes como El Habichuela y parte de las maquetas que se hicieron para ‘Conan, el bárbaro’. Y luego ya fotos de autor de Manolo.


Siempre acompañó a Falces, habla en plural de todo su trabajo, pero usted permaneció en la sombra. ¿Se sintió eclipsada?

Manuel Falces era la marca y a mí me venía fantástico que él fuera por delante porque yo trabajaba bien en mi mesa, en mi laboratorio y pasando desapercibida. Pero realmente he estado trabajando con él desde que tenía 16 años. En cuestión de maquetas, de personajes, de recortar (antes no teníamos Photoshop y trabajábamos con tijeras, pegamento y lápices de colores). Luego el tema de los libros para mí es mi pasión, los relatos fotográficos; y yo le he construido sus libros. Las fotos del proyecto ‘Imagina’ estaban por el suelo de mi casa, los niños iban sorteándolas de puntillas, por encima de William Klein y de tantos otros. Ha sido toda una vida de esfuerzo, de empeño y de amor por la fotografía.  


¿Considera que Almería ha sido justa con Falces?

Yo llevo moviéndome desde que se murió, en enero de 2020 se cumplen diez años. En este tiempo he estado tocando puertas, ofreciendo su obra, pidiendo espacios. Hasta presenté un proyecto para la antigua estación de tren. Y francamente no he obtenido respuesta.  


Rafael Doctor había programado una retrospectiva para el mes de enero. De hecho, las exposiciones que hay producidas están en las naves del CAF esperando hacer la selección para esa muestra que iba a ocupar todo el centro. 


Y hace poco una persona muy importante de esta ciudad me llamó -la primera llamada que he tenido- para decirme que había que hacer algo con las fotos de Falces, que no era posible que eso estuviera guardado. 


Uno de los fines de la fundación es encontrar un lugar físico para que toda la obra esté a disposición de la ciudad y de la gente que venga. Y luego algún proyecto para amparar a fotógrafos jóvenes, que hay muchísimos haciendo cosas fantásticas. 


Falces fue el artífice de lo que hoy conocemos como el CAF, ¿cómo ha vivido el cese de su director, Rafael Doctor?

Con tristeza. Como persona le tengo un cariño inmenso, pero es que estaba haciendo una labor muy buena. Es indudable que en los últimos tiempos ha aumentado el número de visitas y ha entrado gente joven. Yo entiendo que los cambios políticos llevan aparejados otros, pero es que él se presentó a un concurso y se le hizo un contrato de cuatro años. 


Sin embargo, el CAF está por encima del pasado, el presente y el futuro. Esto es una cosa de la ciudad. En fotografía están Madrid, Barcelona y Almería gracias al CAF. 

 

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