Las raíces almerienses de Casablanc. “Me crié rodeado de gente de Vélez Blanco, mi abuelo era de allí”

Viaje a los orígenes velezanos del actor que da vida a Juan Rueda en ‘Mar de plástico’

Casablanc en la presentación de la segunda temporada de ‘Mar de plástico’ en Vitoria.
Casablanc en la presentación de la segunda temporada de ‘Mar de plástico’ en Vitoria.
Marta Rodríguez
12:20 • 02 oct. 2016

Vino al mundo a cientos de kilómetros de Almería y, sin embargo, su infancia transcurrió entre historias de Los Vélez, de su Castillo y de la Sierra de María. No es de extrañar, porque la tierra del indalo habitaba en el corazón de cuantos lo rodeaban.




“Me crié rodeado de gente de Vélez Blanco, mi abuelo era de allí”, reconoce Pedro Casablanc. En efecto, el padre del padre del actor que da vida al oscuro Juan Rueda de ‘Mar de plástico’ nació en Almería. No en el siglo pasado, sino en el anterior. En 1898, ese ‘annus horribilis’ en que España perdió sus últimas colonias.




Procedía de Vélez Blanco, pero estuvo allí poquito tiempo. Con 17 años se fue a Granada a hacer el servicio militar y lo enrolaron para la Guerra de Marruecos, la llamada Guerra del Rif. Finalizada la contienda, se instaló en el país africano y se llevó a su familia, la familia Ortiz Quevedo, que como tantas otras huía de la crisis económica y de la pobreza.




Pero ¿qué influjo han podido tener esas raíces almerienses en el actor? “Una cierta manera de ser, somos unos andaluces un poco ‘esquinaos’, tocando ya con Murcia. También tengo mucha influencia por parte de mi madre, cuya familiares eran sevillanos y malagueños. Andaluces tengo por todos lados aunque yo no haya nacido ni en España”, expresa en una entrevista a LA VOZ.




Entre esas historias de la niñez y el reciente rodaje en localizaciones de la provincia de ‘Mar de plástico’, hubo algún verano en Los Vélez. También compromisos profesionales en la tierra de sus antepasados como el rodaje del corto ‘Y la muerte los seguía’ en el Fort Bravo de Tabernas y del largometraje francés ‘Don Juan, de Molière’ en Mónsul, San José. Además, en los once años que vivió en Sevilla vino con representaciones de la mano del Centro Andaluz de Teatro y con una compañía independiente al Festival de El Ejido.




“Es muy emocionante rodar donde antes lo han hecho Sergio Leone, Clint Eastwood y Steven Spielberg”, confiesa Casablanc, que debe su nombre artístico a la ciudad marroquí que lo vio nacer en 1963.




Sus cada vez más frecuentes visitas a Almería para filmar la serie de Atresmedia y Boomerang y el hecho de que siempre lleve a gala su vinculación con el norte de la provincia le han permitido volver a sus raíces este verano. “Me invitaron a dar el pregón de las fiestas del Santísimo Cristo de la Hiedra de Vélez Blanco, donde aún quedan algunos Ortiz y algunos Quevedo, con los que me he reencontrado. De hecho, mi abuelo está enterrado allí”, manifiesta.




Regreso
En su regreso en el verano de 2015 con ‘Mar de plástico’, Pedro Casablanc descubrió una Almería distinta. Una Almería en la que habían proliferado los invernadores y en la que las productoras han vuelto a fijarse. “Me alegra muchísimo, es una tierra muy propicia por su sol, su luz, su paisaje, el color de su tierra y la amabilidad de su gente”, señala.
En los momentos de descanso, el actor procura disfrutar de la zona. Un “lujo” que prefiere mil veces a estar metido en un plató en Madrid.


En ese ir y venir por la provincia, ha percibido que los ciudadanos están “encantados” con la serie. Nada que ver con el recelo inicial que despertó la producción en el campo almeriense. “Se intuía que se iba a contar algo que a lo mejor no dejaba en buen lugar a cierta parte de la sociedad, incluso hubo alguna declaración desa­fortunada por parte de un actor. Eso forma parte de la sal y pimienta del argumento principal, que es descubrir quién es el asesino, pero no llegó a más”, argumenta.


Iniciada la emisión de este ‘thriller’ ambientado en la localidad ficticia de Campoamargo, el acento almeriense de los personajes fue uno de los aspectos que más críticas suscitó en las redes. “No es ya una cuestión de talento, sino de presupuesto.  Para poder aprenderlo, teníamos que habernos ido a vivir allí un mes antes. A base de ir, lo vamos perfeccionando”, sostiene.


En su opinión, Juan Rueda ejemplifica al corrupto español. Un personaje que, pese a todo, tiene su carisma y su público, “lo cual no quiere decir que en la vida real, por muy simpáticos que sean los malos, los aceptemos como hacemos en la ficción”. “¿La clave del éxito de ‘Mar de plástico’? Estas tramas de misterio enganchan. Eso y los exteriores: el mar, el campo, el sol. Es un ‘thriller’ luminoso”. 


Del Almería Western Film Festival a su próximo proyecto teatral
Pedro Casablanc forma parte del jurado de la sección oficial de largometrajes del Almería Western Film Festival 2016. Un certamen cuya existencia desconocía, pero al que se han presentado “unas películas fantásticas”. “Hay un nivel muy alto”, apunta.


Como cinéfilo empedernido que se considera, le gustan todos los géneros aunque al western se ha ido aficionando siendo “un poco más mayor”. “De los rodados en Almería, destacaría ‘El bueno, el feo y el malo’, un clásico, de las películas filmadas allí que más me gustan, y ‘Hasta que llegó su hora’, otra cinta fantástica de Leone”.


Tras su estreno en Barcelona el pasado mes de julio, el actor lleva este octubre al Teatro de La Abadía de Madrid la obra ‘Yo, Feuerbach’, de Tankred Dorst. “El teatro es la casa del actor, donde se forma. Yo empecé en un momento en que estaba más consolidado que ahora, cuando está muy abandonado por las comunidades autónomas. Antes teníamos el Centro Andaluz de Teatro (CAT), ahora eso prácticamente no existe”, concluye.



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