Silencio cierra magistralmente un Jueves Santo de dudas

La Hermandad retrasó su salida una hora pero pudo realizar su estación de penitencia

La noche no comenzaba muy esperanzadora en la Rambla de Alfareros. Faltaba media hora para que el reloj marcara las nueve de la noche, hora a la que la Hermandad tenía prevista su salida, cuando la lluvia se hacía notar con algo más de fuerza que cuando lo hizo a primera hora de la tarde. 


Todos los hermanos que formarían el cortejo ya se encontraban en el interior de la Parroquia de San Agustín y la noticia de la lluvia se iba difundiendo entre ellos. En ese momento los teléfonos móviles salían de todos los bolsillos para ver qué estaba ocurriendo en el cielo de Almería. Y lo que estaba pasando era una pequeña nube que parecía dejar algo de agua hasta las 21:30h, algo que tranquilizaba no solo a los hermanos sino también a la junta de gobierno. 


La primera decisión que tomaría la misma, sería la de posponer a las 21:30h una nueva reunión para volver a valorar la situación. El nerviosismo, a pesar de lo que se pudiera esperar, no era demasiado alto, ya que las predicciones eran muy claras y a partir de las 22:00h no había riesgo ninguna de lluvia. Y esas predicciones fueron las que llevaron a la junta de gobierno a anunciar que, efectivamente, la Hermandad saldría a esa hora, es decir, una hora más tarde de lo previsto y sin ninguna modificación en el recorrido.



En ese momento, la maquinaria organizativa volvió a echar a rodar y los numerosos tramos de nazarenos fueron nuevamente colocados para emprender el camino hacia la S.A.I. Catedral de Almería para realizar esta estación de penitencia histórica para esta Hermandad ya que se encuentra inmersa en la celebración de su 75 Aniversario. 


A falta ya de tan solo diez minutos para que las puertas de San Agustín se abrieran definitivamente, el secretario de la Hermandad, Manuel González, tomaba la palabra para realizar el juramento de Silencio que todos los hermanos de la corporación juran, de rodillas, antes de hacer su estación de penitencia. 



Tras ello, ahora sí, se abrían las puertas de San Agustín y comenzaba a andar el cortejo del Silencio. El público no se había movido de la Rambla de Alfareros, abarrotando esta calle por la que transcurrirían el Señor de la Redención y María Santísima del Consuelo. Precisamente, una vez comenzaba a avanzar el cortejo, el capataz del misterio, Alejandro Suárez, tocaba el llamador y el Señor de la Redención se encaminaba hacia el dintel, que tras agacharse los costaleros, pasaría sin ningún problema.


Tras Él, continuarían saliendo numerosos penitentes que en este caso antecederían, junto con las mantillas, al paso de palio del Consuelo. De igual forma, la Virgen encararía la puerta de salida atravesándola bajo los sones de esa pieza estrenada dentro de ese 75 aniversario y titulada con su mismo nombre:  'Consuelo'.





La Virgen del Consuelo avanzando por la Rambla Alfareros
La Virgen del Consuelo avanzando por la Rambla AlfarerosJ. Morales


Ahora sí, el Silencio estaba en la calle y Almería seguía acompañando en la Hermandad por todo su recorrido. Pablo Iglesias, Puerta Purchena el propio Paseo de Almería, estaba repleto de almerienses que querían disfrutar de este Jueves Santo que también se había visto afectado por esa lluvia, al igual que ocurriría el Miércoles. 


Así, la Hermandad avanzaba sobria y elegante por el centro de la ciudad llegando a la Catedral de Almería donde esperaba el Sr. Obispo, D. Antonio Gómez Cantero quien presidiría la oración ante los titulares de la corporación para que, posteriormente continuaran su recorrido ya de vuelta a su Parroquia. Lo harían por una nueva zona, que le llevaría a transitar por la Plaza San Pedro y por la Plaza Flores para llegar a la Parroquia de Santiago donde esperaba una representación de la Hermandad de la Soledad. 


Marcaba el reloj las una de la madrugada aproximadamente cuando la Hermandad ya llegaba a la Puerta de Purchena y encaraba el recta final de su recorrido. La noche estaba respetando y lo haría hasta el final, cuando la Virgen del Consuelo entrase de nuevo en la Parroquia de San Agustín. En ese momento, con las luces del interior apagadas iluminando la escena únicamente la candelaria del palio, entera encendida, se leía el extracto del descendimiento y tras rezar, la Virgen era colocada al lado del paso de misterio, a la derecha del Altar Mayor y se daba por concluida eta estación de penitencia que a pesar de comenzar con dudas, se concluyó de forma espléndida. 

 

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