Holanda frena su producción de tomate por la crisis de costes

Los precios de la electricidad provocan un descenso del cultivo de invierno

Los invernaderos holandeses son intensivos en el consumo de energía eléctrica para iluminación artificial y para calefacción.
Los invernaderos holandeses son intensivos en el consumo de energía eléctrica para iluminación artificial y para calefacción. La Voz
Antonio Fernández
23:06 • 13 feb. 2022

Holanda ha sido tradicionalmente la gran referencia en la agricultura intensiva europea gracias, fundamentalmente, a la incorporación de tecnología en sus cultivos de hortalizas bajo abrigo. Sin embargo esa carrera tecnológica tenía y tiene un hándicap importante ya que precisa un aporte añadido de energía para mantener una alta capacidad productiva. Y esa es, precisamente, la causa de que se esté enfrentando a una crisis de identidad que ya se mide por el número de hectáreas que han dejado de ser productivas.


Crisis energética En los dos últimos años, pero muy especialmente desde el inicio del año 2021, los costes energéticos se han convertido en un quebradero de cabeza para la sociedad europea, una crisis que impacta en las economías domésticas, pero que lo hace con mayor énfasis en la que deben afrontar sectores que son masivos en la utilización de recursos energéticos.


Los productores holandeses se encuentran ante la disyuntiva de mantener sus sistemas de producción o emprender otros caminos y, en esa tesitura, muchos han decidido abandonar los cultivos más gravosos para sus economías, con especial significado en el caso del tomate, intensivo en energía y también en mano de obra.



En la campaña que se inició en el mes de septiembre se anunció en Países Bajos un descenso en la superficie dedicada al tomate de alrededor del 30 por ciento. Y pasado el otoño y llegado el invierno, se ha conocido que los productores de aquel país están optando por retrasar la cosecha de primavera, a la espera de que una subida de las temperaturas les permita rebajar el coste de la electricidad que aplican tanto a la iluminación artificial como a la calefacción de invernaderos.


La oportunidad



Esa situación tiene efectos colaterales en otros productores, que tradicionalmente compiten en los mercados europeos con los holandeses. Entre esos otros territorios se encuentra Almería que, en los últimos años, ha estado perdiendo comba en los países comunitarios tanto por la competencia holandesa como por la que llega de países no comunitarios como es Marruecos.


El último informe emitido por el Observatorio de Precios y Mercados, organismo dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, destaca con respecto a la competencia de otros orígenes de producción, que la subida del precio de los combustibles fósiles y de la electricidad han retrasado los trasplantes de tomate en Holanda.



Este cambio de fechas ha beneficiado la comercialización del tomate almeriense, especialmente de los tipos redondo y pera, que han visto aumentar su precio en más de un 30 por ciento entre enero y febrero. También sale beneficiado el tomate rama, que sube sus cotizaciones en torno al 20 por ciento de una semana a otra. En menos proporción lo hace el tomate asurcado, aunque acumula un ascenso de casi el 10 por ciento y el tomate liso con un 9% más.


Subida interanual

La mejora de la situación del tomate almeriense, es aún más evidente si se establece una comparación con las últimas campañas. El Observatorio indica que los cinco tipos comerciales  analizados en esta última semana obtienen cotizaciones superiores a las dos campañas precedentes, destacando especialmente los tomates rama y pera con un diferencial de precio superior al 150 por ciento respecto a la pasada campaña.


Si la crisis holandesa del tomate ha sido beneficiosa para los productores almerienses, aún más lo está siendo para los marroquíes, que han visto cómo la primera semana del mes de febrero se iniciaba con un precio medio que ronda el euro y medio por kilo. También se ha incrementado el volumen de tomate comercializado por Marruecos, con un 58 por ciento más con respecto a la última semana del mes de enero. En lo que va de campaña, el volumen de los tomates norteafricanos exportados a los mercados de la Unión Europea han aumentado en torno a un ocho por ciento.


El retraso de la producción en Holanda afecta también, aunque con menor intensidad que en el tomate, al resto de las hortalizas como pimiento, pepino o calabacín, que con la mejora de temperaturas aceleran hacia niveles de producción más elevados.


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