Cuevas del Almanzora

El héroe olvidado del accidente nuclear de Palomares

Adelanto de uno de los 27 testimonios del libro ‘El año de las bombas. Historias de Palomares‘

Bartolomé Roldán poco antes del accidente y descubriendo la placa de la calle que lleva su nombre en Águilas.
Bartolomé Roldán poco antes del accidente y descubriendo la placa de la calle que lleva su nombre en Águilas.

Bartolomé era patrón del pesquero de Águilas “Dorita”. El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 colisionó con su avión nodriza en los cielos de Palomares. Cuatro de los once aviadores pudieron saltar con paracaídas y conservar sus vidas. Él y su tripulación consiguió, frente a las costas de Villaricos, salvar en tiempo récord al comandante y al copiloto que habían caído al mar, evitándoles una segura hipotermia. Pero no solo los libró de las frías aguas, consiguió sin un mísero botiquín, detener la hemorragia de un profundo corte en el trasero del copiloto que parecía un melón abierto. Solo a base de estopa sucia del motor y cinta aislante, salvó por segunda vez su vida y lo más extraordinario, sin que se le infectara la herida.

 

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