Serón

La berrea, el espectáculo natural que marca el inicio del otoño en Los Filabres

Los machos de ciervo rojo llenan la sierra con sus berridos y sus luchas por el apareamiento

Un ejemplar de ciervo durante la berrea, en una foto de archivo.
Un ejemplar de ciervo durante la berrea, en una foto de archivo. La Voz

Llega septiembre y con él la lluvia y las nieblas a la Sierra de los Filabres. En municipios como Serón, por las tardes se levanta ya una brisa fresca que obliga a rescatar del armario la ropa de abrigo que dejamos allí olvidada a finales de mayo y, también por las tardes, un curioso, y al mismo tiempo sobrecogedor sonido comienza a resonar por los valles y los bosques de los alrededores del pueblo.


Es la berrea del ciervo. Los machos vagan en busca de los 'harenes' de hembras emitiendo un potente berrido gutural para llamar su atención y adueñarse de la manada. Cuando dos rivales se encuentran, el espectáculo está servido. "Con algo de suerte y conocimiento de los barrancos en los que se encuentran las hembras, es posible contemplar las luchas de los machos", asegura el alcalde de Serón, Juan Antonio Lorenzo, en referencia a uno de los combates por el apareamiento más llamativos e icónicos que se pueden presenciar en el reino animal.


Un duelo al que acompaña el sonido seco que hacen las imponentes astas de los machos de ciervo rojo al entrechocar y que por momentos parece más una coreografía que una pelea. Y sí, se puede contemplar también en la Sierra de los Filabres, en plena Almería, aunque asociemos inconscientemente estas imágenes con latitudes más septentrionales.


En Serón, hay varias empresas que ofertan visitas guiadas a la sierra para tratar de presenciar el fenómeno, pero también se puede hacer de manera independiente. "Tenemos la suerte de que en la Sierra de los Filabres prácticamente todo el suelo es público y eso genera que la visitas se pueda hacer de manera individual", cuenta el alcalde.


El contratar un guía seguramente facilite la tarea de encontrar a los animales, gracias a su conocimiento de la sierra, pero buscarlos por cuenta propia tiene un componente aventurero nada desdeñable. Se trata de un espectáculo natural bello y bastante desconocido en una provincia que es más famosa por sus desiertos o por sus playas vírgenes que por sus bosques de montaña, a pesar de que es la que cuenta con mayor desnivel de España y la cruzan numerosas sierras. La de los Filabres atesora, según Juan Antonio Lorenzo, la masa arbórea más importante que tiene la provincia.




Sin duda, todo un lujo para los amantes de la naturaleza. Por eso, aunque no tiene playa, cada año cientos de turistas visitan Serón y otros pueblos de la zona, y muchos lo hacen para ver en primera persona los escarceos amorosos del ciervo rojo.


El alcalde confirma una vez más lo que han venido apuntando diversos indicadores a lo largo del verano: que el turismo rural ha experimentado un auge, con niveles de ocupación cercanos al 100%, por ejemplo, en las casas rurales del Valle durante el mes de agosto. 


Un turismo espoleado por el coronavirus, incluso antes de que comenzara a cebarse con las zonas costeras de la provincia. En Serón, también ha habido y está habiendo durante este mes de septiembre, una mayor afluencia, tanto de visitantes espontáneos como habituales con segundas residencias en el pueblo, que han aumentado la duración de sus estancias, por lo que probablemente el ciervo rojo tenga una de sus audiencias más nutridas en años.


Para el municipio, y para toda la comarca, que busca impulsar y dinamizar su sector turístico como medio para 'fijar' a la población al territorio, es una oportunidad única para dar a conocer sus muchos atractivos: es posible que dentro de unos meses o años, el gusto por las escapadas rurales decaiga junto con la pandemia. 

 

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