Berja

Piden demoler Benínar por “inútil”

Es una de las 15 presas del informe ‘Grandes fracasos hidráulicos’ de Ecologistas en Acción

El pueblo de Benínar desapareció en 1983, cuando fue inundado por el agua del embalse. Foto de Ecologistas en Acción
El pueblo de Benínar desapareció en 1983, cuando fue inundado por el agua del embalse. Foto de Ecologistas en Acción La Voz

Ecologistas en Acción ha identificado el “gran fracaso” de una quincena de grandes embalses que son “inservibles” y que están distribuidos por siete comunidades autónomas, entre ellas Andalucía,  por lo que pide su demolición. En el caso andaluz, son cuatro los embalses que la formación conservacionista considera inútiles y uno de ellos es el de Benínar, en Berja.


En su informe ‘Grandes fracasos hidráulicos’, Ecologistas denuncia la inutilidad de estas infraestructuras y señala como causa de esta situación varios motivos como el hecho de “estar situados en cauces carentes de agua o que cuentan con fallos y deficiencias en su construcción o bien que simplemente no satisfacen ninguna demanda”.

Desde 1983
El pantano de Benínar debe su nombre al municipio almeriense que inundó en 1983, año en que finalizaron las obras de contrucción de la presa, y del que sólo se salvó una pedanía, Hirmes, que actualmente pertenece al término municipal de Berja.


Según el documento elaborado por la organización ecologista, este embalse fue proyectado para suplir el abastecimiento a la ciudad de Almería y para la defensa frente a avenidas. Almacena las aguas del río Grande de Adra y tiene capacidad para unos 65 hectómetros cúbicos (hm3), siendo este volumen considerablemente mayor que la aportación media anual del río que le alimenta, que es de 45 hm3. Esto se debe a que en un primer momento se planeó que también almacenara agua procedente del trasvase Trevelez-Cadiar-Adra, pero nunca llegó a realizarse.


Lo cierto es que el volumen susceptible de ser albergado en el pantano se ve reducido en gran medida, tanto por la disminución de aportes como por  el tipo de sustrato sobre el que se encuentra el embalse, materiales muy permeables que hacen que el agua se infiltre rápidamente.


Además, “sólo una parte del vaso fue impermeabilizada, por lo que la capacidad del embalse es menor de la esperada. El volumen máximo alcanzado es de unos 15hm3, aunque lo habitual es que almacene alrededor de 11, lo que supone el 15% de su capacidad teórica”, señala el informe. De hecho, a fecha de este martes, 1 de mayo, tenía embalsados 13,2hm3.


Teniendo en cuenta todo lo anterior, Ecologistas define el embalse de Benínar como sobredimensionado. “No tiene capacidad para cumplir con los objetivos para los que fue proyectado y ha supuesto un precio social - la desaparición de un municipio y el traslado de los habitantes-, ambiental y económico muy alto que no justifica la obra”, recoge el informe.

Impacto en la costa
Pero este supuesto ‘fracaso hidráulico’ ha tenido consecuencias más allá de su entorno más cercano. “La modificación del régimen natural del río, la destrucción del bosque de ribera y la interrupción de la circulación de materiales por su cauce, causan impactos incluso en el litoral, dado que se trata de un río costero y el obstáculo se encuentra próximo a la desembocadura”, asegura el estudio de los conservacionistas.


“Considerando la falta de utilidad del embalse de Benínar y los graves daños causados sobre el medio y las personas que lo habitan, se plantea en este informe el desmantelamiento de la presa, acompañada de un plan de restauración adecuado, como mejor opción para la recuperación del entorno”, concluye el documento elaborado por Ecologistas en Acción.

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