“Nunca nos hemos planteado entrar en Unica Group, hoy por hoy es imposible”

Antonio Bretones, presidente de CASI, cumple diez meses al frente de la cooperativa de tomate

Antonio Bretones Albacete (La Cañada, 1964), asegura que se ha frenado la salida de socios, ahora hay 1.400.
Antonio Bretones Albacete (La Cañada, 1964), asegura que se ha frenado la salida de socios, ahora hay 1.400.
Manuel León
00:03 • 16 may. 2022

Cumple usted diez meses de presidente. ¿Qué tiene que decir?

Que hay mucho que mejorar. Somos una potencia. Tener subasta y comercialización nos hace muy fuertes y es de los socios, la única cooperativa mixta.


Ha mantenido al gerente, Jesús Torres. 



Hay que darle una oportunidad a la gente. Primero quiero observar antes que cambiar. No me gusta la guadaña.




¿Es la CASI un avispero de intereses? 

La encontré muy desunida, mucho veneno, pero hemos mejorado.



¿Pero por qué esas diferencias si el objetivo es común? 

Por personalismos de algunos grupos.


¿Ha bajado el número de socios? 

No tanto como se dice. Ahora tenemos 900 socios de pleno derecho y unos 500 colaboradores, que son como novicias antes de convertirse en monjas. Había muchas bajas paralizadas y vamos a recuperar a algunos de los que se fueron. También tenemos terceros  que no tienen compromiso y especulan con los precios de una subasta a otra. A estos les vamos a dar un margen para que se hagan socios  y si no, fuera. Vienen aquí cuando en otras corridas les dicen que no quieren su género. 


En otras empresas se preguntan cómo puede durar más de 20 horas una asamblea de la CASI.

Eso es una locura. Se hacen intervenciones muy largas, interrupciones continuas con cientos de preguntas. En la última corté micrófonos y la gente aplaudió.


¿Cómo finalizará esta campaña en ingresos y kilos? 

Calculamos que en ingresos aumentaremos un 10% y en kilos vamos a bajar en torno a un 15%. So previsiones.


¿Y la sandía? 

Ha empezado mal porque el cuaje que hubo con la calima fue muy mal, aunque en precio va bien, a una media de 80 céntimos.


¿Cómo está funcionando CASI Aeropuerto? 

Muy bien, estamos haciendo toda la comercialización allí y en San Isidro.

 

¿Y la experiencia de complementar con productos del Poniente que empezó Miguel Vargas? 

Seguimos trayendo género de allí, berenjena y pimiento, pero el centro de Ramafrut está cerrado y en noviembre finalizamos en contrato de arrendamiento.


¿Eso no lo hizo mal Miguel Vargas?

Nadie lo hace todo mal o todo bien. Todos nos equivocamos.


Pero usted se ríe más que Miguel Vargas. 

Eso dicen (risas).


¿CASI se podría integrar en Unica Group alguna vez? 

No lo creo. Nunca se ha planteado. Hoy por hoy, imposible. 


Han cuadrado el círculo: se han salido de Verdita y sin embargo han conseguido la semilla del tomate Adora.

Bueno, pienso que seguirá todo igual. Es un buen tomate. Los socios quisieron salirse mayoritariamente.


¿Cuánto supone en kilos el tomate para la CASI? 

El 90% de su producción. Continuamos líderes.


¿Y Marruecos? 

Tenemos que diferenciarnos y trabajar en nuevas variedades San martín, Barbastro, Corazón invertido, Pin. Tenemos que hacer lo que no hacen ellos, porque en costes no podemos luchar.


¿En qué mercado se ha crecido? 

Sobre todo Polonia que nos compra cada vez más tomate rosa.


¿Y el Raf? 

Cada vez mejor, estamos vendiéndolo en Francia.


Por primera vez hay tres mujeres en la Rectora.

Y muy guerreras. Con el tiempo habrá una presidenta. Hay un 40% de socias ya y en algunas  fincas están las mujeres al mando. 


¿Hay relevo generacional en CASI? 

Ahí le has dado. Es algo que nos preocupa. No hay suficiente y se da a renta a inmigrantes.


¿Subasta o comercialización? 

La subasta no podemos perderla. Los Partidores marca los precios de tomate en Europa con un millón de kilos diario.


Un bailarín de valses que ahora tiene que ‘bailar’ con la pizarra

Es veguero hasta el tuétano, en cuarta generación, desde que se sembraban patatas y se estabulaban bueyes. Ya con el tomate, su padre, Manuel Bretones, fue uno de los primeros socios de la CASI. Él lo es desde los 18, con el número 1.231 de la cooperativa cañaera, la primera empresa de la ciudad. Uno lo mira y piensa que es más campechano que el gazpacho, alejado de la imagen de presidente al uso, con tanta falta de protocolo que quizá no lo dejarían entrar en una reunión de tiburones del Ibex 35. Sin embargo opina como uno de los grandes de España: “yo tengo 1.400 jefes que son mis socios”, esgrime, parodiando al patrón de Mercadona.


Gobierna 2.000 hectáreas del tomate eterno de la Vega y lo hace -parece- con sentido común, sin ínfulas, como quien preside una comunidad de vecinos. Sin embargo, Antonio Bretones, con su cuerpo  escuálido, con su cabeza de bombilla, esconde una rareza, una sensibilidad no conocida: es un gran bailarín profesional, de los que ha ganado premios por toda España, danzando con su mujer al ritmo de un vals vienés o un foxtrot marca de la casa. Ahora ha aparcado el baile de salón para bailar con la pizarra de precios. 



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