La declaración de las jóvenes y la forense incriminan a Prenafeta

El exjugador afirma que fueron “besos consentidos” en un “ambiente distendido” entre “adultos“

Panorámica de la sala de vistas, con el acusado Cosme Prenafeta en el centro
Panorámica de la sala de vistas, con el acusado Cosme Prenafeta en el centro La Voz
Javier Pajarón
20:32 • 18 oct. 2022

Cosme Prenafeta, histórico del voleibol español, se sentó este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número Cuatro de Almería acusado de dos presuntos delitos de abusos sexuales durante una comida de Navidad de un equipo de cantera en su domicilio, en diciembre de 2020.




La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el letrado Leo Marfil, solicitan una condena de cuatro años de prisión y sendas indemnizaciones de 10.000 euros por “besos sin consentimiento” a dos ex jugadoras de 18 años de edad que Prenafeta entrenaba.




El acusado compareció ayer en la Ciudad de la Justicia de Almería arropado por algunos allegados y mantuvo el relato presentado durante la instrucción del caso. Esto es, admitió haber dado alcohol a las dos jóvenes, haber participado en un juego con preguntas sexuales y haber besado a las chicas, pero rechazó cualquier coacción o intimidación. “Todo fue con consentimiento, absolutamente todo”, aseveró en su declaración.




Según Prenafeta, invitó a todo el equipo a su casa para una comida, pero luego se quedó a solas con las dos mayores de edad porque “pidieron beber alcohol”, según su versión.  El relato de las denunciantes y del acusado en este punto es similar. Consumieron cerveza, chupitos y luego una botella (“whisky o vodka”) comprada ese mismo día en el Mercadona. “Era un ambiente distendido, con personas adultas que lo estaban pasando bien”, señaló Prenafeta a preguntas de la Fiscalía este martes.

¿Qué acusaciones?



Sin embargo, en adelante se produjo un punto de ruptura entre las dos versiones, enfrentadas en el desarrollo de la historia. Relegado a una esquina de la sala de vistas, en un espacio de apenas un metro entre la pared, la columna y el biombo de color gris, Cosme Prenafeta escuchó durante una hora la declaración de sus dos ex jugadoras, a las que nombramos de manera genérica X. y Z.




“En cuanto llegamos a la casa (de comprar el alcohol) él bajó las persianas. Z. y yo nos sentamos juntas y él se sentó enfrente. Hizo un ambiente oscuro, puso música y propuso un juego”, expuso X. ante la juez. “Pensamos que iban a ser preguntas de intereses nuestros, pero de repente dio un vuelco y empezó a hacer preguntas bastantes sexuales (...) cómo nos masturbábamos, si usábamos juguetes sexuales, si habíamos hecho un trío. Ahí fue cuando nos bloqueamos un poco”.




Cosme Prenafeta reconoció este juego de preguntas, pero rechazó que su intención inicial fuera sexual. Además, reiteró en su declaración que las jóvenes participaron y "no mostraron incomodidad".




X. y Z. mantienen que se produjo un punto de inflexión. “Su mirada cambió completamente, dejó de ser él. Mi impresión era que tenía maldad en la mirada y me empecé a asustar bastante”. Según esta versión, les propuso un juego donde los fallos suponían quitarse una prenda y ellas se negaron. X. dice que la besó en la boca cuando Z. se marchó al baño. “Me cogió del cuello, me besó e intentó meter la lengua”, dijo X. “Entonces me senté en el sofá y me quedé mirando a un punto fijo. Solo quería que recogieran para irnos”.


Esta secuencia de hechos fue confirmada por Z., a la que presuntamente beso “una vez en el cuello” y “tres veces en la terraza, la cocina y una habitación”. Esta joven también afirmó que le tocó las nalgas, un hecho negado categóricamente por Prenafeta.


El acusado tiene en su contra también el informe de la perito del Instituto de Medicina Legal de Almería, que detectó “estrés postraumático” a X. y consideró el relato compatible con la denuncia. En el caso de Z. no detectó trastorno “porque ella acudió inmediatamente a terapia” y eso ayudó a su recuperación. El caso ha quedado visto para sentencia. La juez decidirá el futuro del acusado.


“Tenía su vida montada en torno al voleibol y ahora se ha acabado“

Manuel Alarcón, letrado del despacho Martínez-Echevarría, defendió la inocencia de Cosme Prenafeta y criticó la existencia de una ‘pena de banquillo’ contra su representado. En su informe final lamentó que “Prenafeta tenía su vida montada en torno al voleybol y ahora se ha acabado”.  Tras hacerse público el caso se quedó sin su puesto en el equipo junior y fue rechazado para el equipo “semiprofesional” del club por las presiones “de la Diputación Provincial y otras instituciones”, según afirmó el propio Prenafeta. Alarcón cree que es inocente y queda marcado de manera injusta.




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