El ordenador ‘de los 80’ que Carlos Santisteban ha hecho con sus manos

Informático y profesor, realiza proyectos que recuperan la esencia inicial de esta ciencia

Carlos Santisteban Salinas, la  pasada semana con el  montaje de su proyecto Durango-X en La Jaquería.
Carlos Santisteban Salinas, la pasada semana con el montaje de su proyecto Durango-X en La Jaquería. Guillermo Fuertes
Remedios Fernández 11:52 • 28 jun. 2022 / actualizado a las 12:20 • 28 jun. 2022

Carlos coloca con cuidado en la mesa el conjunto de nueve placas de experimentación llenas de cables de colores y componentes electrónicos. Le conecta un televisor y un teclado, y revisa concentrado todo el conjunto. “Bueno”, dice al fin, “allá vamos”. Conteniendo la respiración, aprieta un pequeño botón entre los cables. El televisor parpadea y en seguida aparece un nombre, ‘Durango-X’, y varias especificaciones. Carlos sonríe: “32 k de RAM”, detalla, “32 k de ROM, que es donde irá el software, pues no tiene dispositivos de almacenamiento masivo. Y luego tiene un microprocesador 6502, a 1,5 megahercios, aproximadamente”.


Aquello es, pues, todo un ordenador, al estilo del mítico Spectrum, el primero que Carlos tuvo, allá por los años 80. Un tiempo con otro paradigma en la computación: “éramos más creadores que consumidores”, dice. “He querido recuperar esa esencia, y hacerlo, además, con una tecnología propia de la época...”.


Un proyecto, además, en el que ha querido combinar tres variables “un poco antagónicas”, añade. “Por un lado, obtener la máxima funcionalidad posible; por otro, con la máxima sencillez de construcción; y luego, usando componentes estándar. Es decir, no depender de chips específicos, de video, de periféricos especiales... Todos son circuitos, de la serie 74, que se lleva usando desde los años 60 y está siempre disponible. Con lo cual, no me afecta esta escasez mundial de chips que hay ahora...”.



Es decir, todo son “placas, chips, y mogollón de cables”, sonríe y abarca la mesa con un gesto. “Y, por supuesto, ríos de tinta en montones de libretas con cronogramas a mano, tachones... Que la gente se piensa que la informática es sentarse delante de un ordenador, o coger una placa y pinchar chips, y no es así”.


La idea



Carlos Santisteban Salinas es de Almería capital, y desde niño era muy aficionado a la tecnología. “Pertenezco a esa generación que compraba la revista Elektor”, recuerda, “y ahí me llamó la atención un curso de Basic que venía, entre otras cosas... Y coincidió que ya los ordenadores se estaban haciendo asequibles... Total, que en 1983 me compré mi primer Spectrum, que era lo que se llevaba, y la verdad es que le saqué bastante jugo. Compré accesorios... Vamos, que no me limité a cargar los juegos de turno y ya...”.


Estudió licenciatura en Informática entre Almería y Granada, y luego, siguiendo la tradición familiar, se dirigió hacia la enseñanza. “Soy profesor de Secundaria desde hace 24 años”, afirma. “En el IES Turaniana, de Roquetas de Mar. Tenemos el ciclo formativo de grado superior de Administración de Sistemas Informáticos en Red, en modalidad dual y bilingüe, somos relativamente punteros en ese sentido”.



Pero de siempre tuvo esa idea de construir su propio ordenador. “Mi padre me compró una Enciclopedia de Electrónica y Micro-ordenadores... Era solo una cuestión de tiempo que yo me hiciese un cacharro de estos”. Luego, además, entra internet en el panorama, y los medios se van haciendo asequibles. Ya no es una proeza comprar componentes, etc. “Y en la red me encuentro que no soy yo el único loco que desea hacerse su propio ordenador ‘obsoleto’”, dice Carlos. “Hay mucha gente con este tipo de proyectos. Y lo que al principio era algo personal mío, está adquiriendo unas dimensiones tremendas”.


Y la acción

Carlos siempre se recuerda haciendo proyectos, programando... “Además, soy muy jónico, me gusta experimentar con las manos”, dice. “No soy de los que se quedan con los conceptos teóricos. Yo leo un artículo o un tuit de alguien que hace algo y cojo el móvil, pongo un emulador de Spectrum, y escribo el programa en Basic, para comprobarlo. Tengo que verlo. Y así con todo”.


El proyecto de este ordenador comenzó en 2012. “A ver”, matiza, “han pasado una serie de cosas en mi vida, ha sido un poco irregular, pero allí empecé montando en una placa varios componentes, con la excusa didáctica de enseñar a mis alumnos los fundamentos básicos de un ordenador. Y luego ha evolucionado...”.


También ha desarrollado el software, explica, “pues, el hardware, sin software, es un conjunto inútil de chips. Y viceversa. Entonces, la idea era preparar también un soporte lógico para empezar, y luego, ir depurando cosas. Ha sido crucial el uso de emuladores para desarrollar software antes de tener la máquina real”.


Carlos empezó a montar Durango-X en agosto de 2021, y lo acabó en noviembre. “Tardé dos meses y medio en montar unos 400 cablecitos y cosas...”, dice. “Tiene, más o menos, las prestaciones del Spectrum, pero con una arquitectura totalmente nueva. Aunque sea una tecnología de finales de los 70 a los 80, ha sido diseñado en el siglo XXI, y aplico ideas que son más propias de los ordenadores más modernos. En ese sentido, juego con ventaja”.


Varios amigos han colaborado. “Emilio López Berenguer ha aportado muchas ideas, como el uso de cartuchos, al estilo de las consolas clásicas”, explica. “Y Víctor Suárez, y gente de La Jaquería...”. Carlos escribe algunos comandos y en la pantalla aparece el logo de la asociación. “El ‘bicho’ ya está operativo”, sonríe. “En principio, el esquema es definitivo. Ahora quiero encargar una placa de circuito impreso, para que tenga un aspecto mas profesional. Y crear software, sospecho que de juegos. Ya tengo un prototipo de Pacman a medio hacer...”.


¿Y después?, le pregunto, ¿qué proyecto vendrá? Carlos piensa un momento. “Mira, en los años 80, en los círculos informáticos había un paradigma, las tres M. Un megabyte de memoria, un megapíxel en pantalla, y un millón de instrucciones por segundo. La primera máquina que lo logró fue la estación SUN 1... Y ese es mi sueño: llegar a las tres M. Le he tomado cariño al procesador 6502, pero descubrí en los foros que existe una versión más avanzada, el 65816, que sigue siendo compatible y ajustado a toda la arquitectura y la idiosincrasia del original, pero tiene mucha más potencia de proceso. Y bueno, peleándome con el insólito mundo de los micro tiempos...”.


SER CREADORES, NO MEROS CONSUMIDORES

Estamos en la sede de la asociación La Jaquería, y por allí otros miembros se afanan en sus proyectos. “El trabajo colaborativo es fundamental”, dice Carlos. “A todos los niveles. La web 6502.org, por ejemplo, ha sido fundamental para mí. Y HackLab, y esta asociación... Tiene que haber un crisol de ideas, pues, en mi punto de vista, la tecnología es una sucesión de ellas”.


Tres son los motivos que lo han guiado en el proyecto Durango-X, confiesa. “Primero, el intelectual”, dice, “pues un ordenador de 8 bits, como este, se considera que es el sistema más complejo que puede diseñar una persona. Uno mas complicado ya necesita un soporte industrial. Segundo, el ético. Los ordenadores han crecido en potencia, pero desperdiciamos recursos con sistemas y programas que consumen mucho... Y tercero, está el motivo filosófico. Antes éramos creadores, y ahora somos consumidores. Antes yo era el amo, ese ‘Ready’ que aparecía en la pantalla, me decía: ‘Aguardo tus órdenes’. Era, incluso, un reto...”.



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